Foto: Arturo Suárez Ramírez

El infierno y el paraíso me parecen desproporcionados. 

Los actos de los hombres no merecen tanto. 

Jorge Luis Borges 

Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez 

Estimado lector, gracias. Estamos en las vísperas de celebrar la Navidad 2020, una fecha importante para los católicos, una época de consumismo, de fiesta, de comer y beber que se ha transformado irremediablemente por la pandemia del Covid-19, hoy se debe ponderar la salud y la vida, nuestra visión debe cambiar debido a la emergencia sanitaria en todo el mundo, ya se avizora la esperanza por aquello de las vacunas. Pero seguiremos enfrentando sus problemas y las secuelas sociales que ya son muy profundas como la pobreza. 

La semana pasada tuve la necesidad de salir al Centro Histórico de la Ciudad de México, mientras esperaba mi turno en una fila que doblaba la esquina, es decir unas 150 personas más el protocolo por la pandemia, eso se convirtió en una espera de más de hora y media. La mayoría con cubrebocas, con gafas, con caretas veíamos pasar a las personas, como suele suceder en la zona, artistas callejeros, vendedores de dulces, de artesanías y menesterosos que se acercan para pedir una moneda, un taco para comer. 

En ese contexto una familia de cinco personas, que irremediablemente se miran sus carencias, tomaban sus alimentos, a espaldas de la estatua de Pedro de Gante, uno de los tres primeros franciscanos que llegó a la Nueva España, era pariente de Carlos V. Un hombre en situación de calle recorrió la serpenteante fila pidiendo una moneda, al ver que no tuvo éxito miró que la madre de los niños repartía tacos de nopales y salsa, se enfiló hacia ellos, extendió la mano en señal de petición, la mujer tomó una tortilla y le dio uno igual que a los demás, el hombre tomó el alimentó, se inclinó un poco en señal de agradecimiento y se alejó para continuar su vida en las calles. 

La familia continuó con su comida sin mayores aspavientos, quizás sin sentirse bien como el que regala una moneda, ellos saben de las carencias, del frío, del hambre, así caminan en las ciudades del país, buscando oportunidades que de por sí son limitadas y no hay un futuro prometedor. La crisis económica en la que estamos metidos dejará a millones de personas en la pobreza y pobreza extrema, y México será el país con mayores tasas de crecimiento en este rubro de todos los países de América Latina, de acuerdo con expectativas de la CEPAL. 

En los pocos días que restan del año, llegaremos a 12 millones más de pobres, es decir que la tasa de crecimiento de la población en pobreza extrema incrementará en 6.3%, el índice de las personas en esta situación pasará de 11.1% de la población a 17.4%, detalla el Informe. Esto afecta a toda la economía nacional, el consumo, los empleos, la pérdida de poder adquisitivo que se palpa en los monederos de las amas de casa. Eso sí, más pobres y dependientes de programas sociales y que conste que no digo que no sirvan, son el platillo suculento para políticos infames que buscan cargos en las próximas elecciones. Ahí la dejamos. 

Entre palabras 

Llegó el primer embarque de vacunas a México, ya está politizado y eso se hizo desde Palacio Nacional. 

Escríbeme tus comentarios al correo suartu@gmail.com y en la cuenta de Instagram en @arturosuarez_. 

Hasta la próxima.