“Las masas humanas más peligrosas

son aquellas en cuyas venas ha sido inyectado

el veneno del miedo… del miedo al cambio”

Octavio Paz

Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez

Algo ha quedado claro en los más de cinco años de gobierno de López Obrador y es que no tolera la crítica, menos cuando sabe que sus fracasos son monumentales, simplemente no se puede contener y enfurece ante los cuestionamientos de los reporteros, los de verdad, los otros son los lectores de preguntas sembradas para sacar de cualquier apuro al mandatario.

En su afán de construir la narrativa oficial, igual que todos los gobiernos lo hacen, se apresuraron a construir a sus comunicadores con el objetivo de hacer frente a los periodistas que sabían los iban a estar vigilando, desde el 2018 existe una campaña sistemática de ataques contra reporteros para silenciar y desacreditar a sus críticos, incluso le ha tocado a Carmen Aristegui y Julio Hernández López que lo apoyaron cuando se decía víctima de un cerco informativo.

Así López ha querido dictar cátedra de periodismo desde su púlpito matutino, pero es un gran desconocedor del tema, exalta a sus personajes y hasta avala reconocimientos otorgados por el Senado de la República al personaje del moño ridículo entregado y firmado por Armenta. Ya sabemos cómo se las gastan los de la 4T, tanto qué el cínico Hugo López-Gatell quiere imitar a su patrón en dar clases de periodismo, pero tampoco le queda. Aunque lo que es peor es que quieren hablar de ética desde su supuesta superioridad moral qué traen arrastrando, tanto el presidente qué reconoce a Salvador Cienfuegos y el doctor Gatell y los muertos de la pandemia, el desabasto de medicamentos, solo les queda el discurso hueco.

El reconocimiento al sujeto que presume ser el alumno más adelantado de Jenaro Villamil es lo de menos, lo verdaderamente peligroso en sembrar en el inconsciente colectivo la idea de que así debe comportarse un periodista y que sus actividades de gestor y zapatería es el periodismo objetivo solo porque dan gusto a quien les dio vida.

No hay que olvidar la huelga en Notimex, la actitud de su directora, el maltrato a trabajadores, la propaganda en los informativos de Canal Once, los millones de pesos en publicidad a la Jornada. México sigue siendo el segundo país más violento para ejercer el periodismo y este es el gobierno en que más informadores han perdido la vida.

Desde el 2000, más de 150 periodistas han sido asesinados en México, de acuerdo con Artículo 19. Junto con 2017, el 2022 fue el año más letal para el periodismo en el país, superado únicamente por Ucrania, con más de 15 periodistas asesinados.

Solo en la primera mitad de 2023, han sido asesinados cinco periodistas, al menos dos de ellos en posible relación con su labor informativa, de acuerdo con el recuento de la organización Artículo 19.

De un chat de reporteros el periodista Paco Rodríguez mandó una foto de un reconocimiento que estaba roto y en la basura, era del periodista Héctor Moctezuma de León quien escribió: «son reconocimientos para el nivel #LordMolécula ¡Paso!»…. Pero mejor ahí la dejamos.

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Hasta la próxima.