El tiempo es más pesado que la más pesada

carga que puede soportar el hombre.

Juan Rulfo

Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez

Este sexenio se va a ir con un personaje jugando a ser presidente, sigue pensando que aquello de la austeridad le va dejar seguidores y lo va a convertir en un buen mandatario de facto, pero lo que ya no hizo en más de cinco años no se podrá materializar en unos meses. Lo que si seguirá avanzando es la demolición de las instituciones, el odio que sale de Palacio Nacional y buscar a toda costa que Morena se quede con la presidencia y de alguna manera moverle los hilos a Claudia Sheinbaum, mientras tanto, los que son creyentes a rezar para que no nos caiga otra calamidad porque ya demostró la 4T que no tiene con que responder.

Las acciones para enfrentar los destrozos que dejó el huracán Otis se han quedado muy cortas, pero como ya dije las desgracias naturales terminan por descarnar a los malos gobiernos y nos enseñó los huesos miserables de algo llamado 4T. Solo como ejemplo queda la actitud del presidente López Obrador que quiso minimizar el problema y luego no pudo, en la mañanera mostraba un rostro desencajado y quería evadir las preguntas de los reporteros, pero fue tanta la insistencia que tuvo que entrarle al tema, incluso molesto dijo a nuestra compañera periodista Judith Sánchez Reyes que sería difícil convencer a los medios como PerspectivasMX, de que se está ayudando a lo damnificados en Guerrero.

Luego nos regaló otra postal de lo que ha sido otro sexenio del cambio, así como el de Vicente Fox que se diluyó, en su necedad por llegar al puerto de Acapulco por tierra, se quedó atascado con parte de su gabinete, luego abordó una camioneta de redilas, pero no queda claro que de verdad llegara a Acapulco, la fuente no lo confirmó y apenas un video muy corto se le ve interactuando con la gobernadora Evelyn Salgado. Unas horas después López ya estaba en su Palacio para encabezar la mañanera y salir de gira no a Guerrero y los once municipios colapsados, sino al Estado de México a escuchar porras.

Esa ha sido la actitud del personaje que cree ser un superior moral, el que miente que ama al pueblo y que antepone a los pobres bajo cualquier circunstancia, pues de nuevo llegaron tarde y abandonaron a quienes más lo necesitan y de los que ha vivido más de 20 años con ese discurso demagógico. Cientos de videos muestran la desesperación de familias que perdieron todo, dolor por los que perdieron a familiares, estar incomunicados en un puerto con su gente que depende en su mayoría del turismo. Mientras el estadista sentado en su despacho presidencial vía telefónica instruye, presume la entrega de despensas, pero no tiene la certeza de la cifra de muertos, hasta el momento suman 49 fallecidos según datos oficiales, aunque poco certeros, de un primer censo y se la pasa echando culpas que la tragedia se usa para hacer “politiquería”, la cuestión es que esto es una prueba para los tres niveles de gobierno municipal, con Abelina López, estatal con Evelyn Salgado y federal con el pejelagarto, los tres son de Morena, ahora ¿A quién echarán la culpa?

De alguna forma ya sabíamos cómo reacciona López y los suyos, ahí queda para la historia el manejo de Tlahuelilpan y su traslado a la zona cero en un pequeño automóvil de San Luis hasta Hidalgo. También el mal manejo de la pandemia que dejó más de 320 mil muertos pero que pueden ser 800 mil y que el cínico de Hugo López Gatell presume como logro mientras se pasea en programas de radio y televisión buscando el voto popular y regañando a sus interlocutores.

Pero el juicio de la historia es implacable y también la opinión pública solo hay que mirar hacia atrás, ver el lugar que ocupan los últimos presidentes, desde Gustavo Díaz Ordaz hasta Enrique Peña Nieto, al final de esa lista le corresponde a Andrés Manuel López Obrador… Pero mejor ahí la dejamos.

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Hasta la próxima.