En las formas de comunicación a través de las cuales

llegamos a un entendimiento mutuo sobre algo en el mundo

y sobre nosotros mismos, encontramos un poder trascendente.

Jürgen Habermas

Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez

Estimado lector muchas gracias. Desde este mismo espacio, varias veces he dicho lo importante de que las redes sociales conserven su libertad como hasta ahora, en esos espacios se vale prácticamente de todo, con excepción de las restricciones impuestas por las empresas. En las “benditas redes” se da voz a los que antes no la tenían, hay espacio para la denuncia inmediata, para generar opinión pública, incluso jugaron un papel muy importante con los inconformes europeos que paralizaron ciudades enteras. Pero también hay un gran espacio para el rumor, la mentira, las campañas de desprestigio y millones de idiotas que agreden desde el anonimato.

Someter a las redes sociales es prácticamente imposible, por ello fue verdaderamente sorprendente escuchar a Jenaro Villamil, en el pasado catedrático de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, pronunciar un discurso velado para intentar sujetar a las empresas de redes sociales -Facebook y Twitter-. Se inventaron un nuevo término “infodemia” para justificar que no les gusta, no soportan la crítica.

Hay concordancia que en tiempos de pandemia todos debemos ser responsables para no contribuir al caos. Pero las redes sociales a diferencia de los medios electrónicos como la radio y la televisión, o los medios impresos que nacieron sujetados a grupos de poder, donde no todos tenían acceso a ellos ni les daban voz, las redes nacieron sueltas, con pocas restricciones, quizás buscando un fin más lúdico que político e informativo y en esa vorágine nos montamos todos.

La única manera de no caer en el mar de desinformación es la educación, aprender a distinguir entre las noticias falsas, no entrarle al juego de los idiotas para desinformar y denostar desde las venganzas sentimentales hasta al contrincante político y de eso saben bien los partidos mexicanos, incluyendo a los morenos, la 4T y a López Obrador que gastan en campañas para estas empresas que piden regular.

Basta publicar alguna crítica en contra de López Obrador para que las granjas de bots hagan su trabajo, y es una carretera de dos vías, porque así se juegan las redes sociales para uno y otro lado, porque los detractores también lo hacen y ese es un gran negocio para esas empresas. Afortunadamente no se podrán regular desde dentro del país tan fácilmente ni a capricho de López.    

Hay que leer al semiólogo Italiano Humberto Eco, que en su último artículo “De la estupidez a la locura”, consigna Para Eco que las reacciones, las noticias falsas y las afirmaciones sin sustento estaban alcanzando una atención superior a la que tenían las opiniones mesuradas con el rigor de la investigación y el periodismo profesional, así como las opiniones de los expertos.

Insisto en el tema, no a la desinformación, ni a las campañas de miedo desde las redes sociales, no a la promoción del odio en tiempos de pandemia y siempre, ese juego, lo juegan todos y más desde el poder.

Entre Palabras

¿Y de sus amigos presidente, que habrían conseguido contratos a modo en tiempos de pandemia solo silencio?

Escríbeme tus comentarios al correo electrónico suartu@gmail.com y sígueme en la cuenta de Instagram en @arturosuarez_.

Gracias y hasta la próxima.