Los hombres quieren ser dueños del futuro 

sólo para poder cambiar el pasado. 

Luchan por entrar al laboratorio en el que se retocan 

las fotografías y se rescriben las biografías y la historia. 

Milan Kundera 

Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez 

Estimado lector, gracias. Los conflictos internos en Morena, el partido de López Obrador, no son nuevos, su antecedente son las guerras intestinas del PRD que terminaron por marcar la salida del tabasqueño para formar su partido y tercera candidatura, luego de la elección del 2012 y el Pacto por México. Pero son las mismas tribus, las mismas mañas y las mismas figuras que destruyeron un movimiento que se fincó en 1988 con Cuauhtémoc Cárdenas a la cabeza y que logró cohesionar a diferentes sectores en contra del PRI. 

El asunto pasa por ser un partido con una sola cabeza, con un liderazgo preponderante, univoco y mesiánico como la figura de López. Un partido donde han sido enseñados a obedecer y seguir sin cuestionar a su pastor y ahora ante la aparente ausencia de este, se da una lucha feroz por la dirigencia de Morena, aunque el hijo de Macuspana terminará por poner orden, a todos les conviene una simulación de un proceso democrático, pero que, al viejo estilo del PRI, pues dicen que origen es destino, sea el inquilino de Palacio Nacional quien decida por Mario Delgado o Porfirio Muñoz Ledo. 

Una cosa es evadir las preguntas de la prensa en la conferencia mañanera y decir que la vida partidista no le corresponde, porque es presidente de todos los mexicanos, otra cumplir lo que debería ser, poco se le puede creer al caudillo de Morena, cuando nada se mueve en el partido sin que él lo ordene y que le convenga para el futuro, no solamente del partido, para el personal y el de conservar el poder en el 2024, ni siquiera piensan en el 2021 porque se sienten ganadores. 

Ahora en Morena están pagando el precio de haber sido concebidos al vapor, aunque nadie puede poner en duda como creció en tampoco tiempo y un sexenio le bastó para llegar al poder. Pero los vicios que traían los que llegaron de otros partidos ahora se manifiestan, más no tener estructuras y las imposiciones de la mano de López Obrador. 

Para Mario Delgado el empate técnico representa un fracaso grande, pues el alfil de Marcelo Ebrard, no ha podido ganar una elección que lo catapulte a otro nivel, lo mismo le pasó cuando quería ser Jefe de Gobierno y perdió la oportunidad en manos de Miguel Ángel Mancera, a pesar del apoyo de las cupulas, pero la corrupción de la Línea Dorada del Metro, terminó por doblarlo y a Ebrard exiliarlo en Francia. Así que para ellos la dirigencia es primordial, para desde ahí construir la candidatura de Marcelo. 

La otra alternativa, la del viejo Porfirio Muñoz Ledo, por lo pronto ya colocó a la secretaria del partido, a la senadora Citlali Hernández, ósea ya les ganaron una importante posición desde donde se puede frenar casi cualquier cosa. Porfirio sin pelos en la lengua quisiera hasta expulsar a Marcelo Ebrard que no es santo de su devoción y por eso varios quieren que llegue porque les abre la puerta a otras alternativas como la del mismo Ricardo Monreal Ávila, quien no quita el dedo del renglón de candidatearse para el 20 24. 

Veremos que opción es la que gana, lo que es un hecho es que no hay otro político como Muñoz Ledo, que a sus 87 años le está dando una lección al soberbio López Obrador, Mario Delgado, Marcelo y otros tantos, no importa si es el presidente de Morena, él ya dirigió el sentido para lo que viene como en el PRI en 1987, en el PRD y el PAN en el 2000 y con los Morenos en el 2020. 

Entre Palabras 

¿Ahora robo de medicamentos oncológicos? ¿Qué conveniente presidente? 

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Hasta la próxima.