Algunas personas enfocan su vida de modo

que viven con entremeses y guarniciones.

El plato principal nunca lo conocen.

José Ortega y Gasset

Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez

Estimado lector, gracias. Los días de la pandemia transcurren en México con la ausencia del presidente Andrés Manuel López Obrador, tenemos semana y media desde que se anunció su enfermedad, eso supondría un posible golpe de timón en la fallida estrategia para contener al Covid-19, pero los López decidieron que no habrá ningún cambio, no les han sido suficiente los cerca de 160 mil muertos que ellos han contabilizado, aunque el subregistro nos dice que puede ser el doble.

A estas alturas y con el fracaso a cuestas como ningún otro gobierno del pasado, el único cambio de estrategia posible es la vacunación eficiente, vacunas para todos en el menor tiempo posible, vacunas sin mezquindades de la politiquería en la antesala de la campaña electoral, pero ha habido más oscuridad que luz en el tema. El mismo canciller Marcelo Ebrard se aventó la puntada de afirmar “misión cumplida presidente” y a los pocos días vino el anuncio del recorte en el suministro de Pfizer, en el mejor de los casos puras buenas intenciones, porque esto va para largo, ni hay vacunas suficientes, ni serán para todos y su efectividad no será instantánea.

El cerco que le ofreció la pandemia al gobierno de la 4T se estrechó tanto que terminó por ahorcarlos, ya no tienen margen de maniobra, ya no hay maromas que oculten los datos de contagios, ya no hay retórica “bonita” de López-Gatell que oculte a los muertos, los negocios quebrados, los miles de desempleados que rayan en la desesperación, simplemente no hay mayor bienestar a pesar de los programas sociales. Insisto, ya no les alcanza para mentir.

Esperamos el regreso del inquilino del Palacio Nacional, ojalá este bien de salud y que su enfermedad y convalecencia le regrese la cordura para gobernar para todos, dejar los rencores, ser sensible ante la desgracia y poner de lado su campaña para salvar la mayor cantidad de vidas posibles, a pesar de los tétricos números, todavía se puede. López Obrador tiene que convocar para cerrar filas, invitar a sus contrincantes porque ya fue mucho dolor.

Pero faltan los daños que nos va a dejar la pandemia, si se espera que la vacuna permita recuperar la “normalidad” en un lapso de dos años, imaginemos cuanto nos va a costar regresar a los niveles que se tenían antes de esta calamidad, educación, empleo, economía, salud, seguridad, estábamos muy mal y eso llevó al poder a López, pero resulta que las cuentas no son nada optimistas.

Los casi cuatro años que restan de la 4T, no les van a alcanzar para reconstruir al país, el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, líder moral por muchos años de los que hoy gobiernan les dijo que se corría el riesgo de que este fuera un sexenio perdido y caminan en la cuerda floja, permítame insistir, la pandemia no es culpa de López Obrador, pero si las estrategias y sus decisiones. Hay que rescatar lo que se pueda y ojalá López regrese más sensible, más PRESIDENTE.

Entre Palabras

No hace mucho se nombró como director general del Instituto Politécnico Nacional, a Arturo Reyes Sandoval y ya tiene protestas en la Escuela Superior de Enfermería y Obstetricia, alumnos y profesores se quejan de la directora, de no escuchar e incumplir acuerdos.

Escríbeme tus comentarios al correo suartu@gmail.com y sígueme en la cuenta de Instagram en @arturosuarez_.

Hasta la próxima.