Quien ha visto la esperanza, no la olvida.

La busca bajo todos los cielos y entre todos los hombres.

Octavio Paz

Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez

Estimado lector gracias. Se ha decretado lo inevitable, la fase tres en la pandemia del COVID-19 en México, la etapa más peligrosa por el número de contagios que se generan e inevitablemente de pérdidas de vidas, esto pondrá irremediablemente a prueba las decisiones y el actuar de la 4T, desnudará el abandono, la corrupción y el saqueo por décadas, de eso ni el PAN, ni el PRI quedan exentos de responsabilidad.

Los dos sexenios anteriores -el de Felipe Calderón y el de Peña Nieto-, tampoco lograron concretar un sistema de salud fuerte, con buena infraestructura, con el número adecuado de personal, bien capacitado y remunerado. La historia se repite en los estados, ahí están las denuncias del inicio de construcciones de hospitales que no “se concluyeron porque se terminó el presupuesto”, son los cascarones y los que se terminaron están mal equipados.

Así encontró la actual administración el sector salud, pero López Obrador traía la idea de transitar de inmediato del Seguro Popular al Instituto de Salud para el Bienestar, y sucedió de manera desordenada, sin insumos ni personal en medio de una controversia nacional por dejar a miles sin protección. A eso hay que sumar el enfrentamiento con empresas farmacéuticas que generó desabasto para los usuarios, cierto la corrupción estaba ahí.

Con un gran desorden e improvisación que es inminente en las políticas de salud de la 4T es que se enfrenta la pandemia, metidos en la politiquería de todos los días que nace desde Palacio Nacional, confrontados con los gobernadores que no están conformes con los insumos ni dineros que les da la federación, con un choque frontal con empresarios que le han declarado la guerra a López Obrador.

Políticamente a López Obrador y su 4T les ha salido muy caro, su popularidad que tanto le preocupa se ha caído más de 10 puntos, han perdido credibilidad por la narrativa repetitiva de estar en su contra, por dividir socialmente entre fifís, conservadores y neoliberales, por no ser presidente de todos y para todos.

No soy de los que se alegra de que un proyecto este por naufragar porque en el barco vamos todos, a nadie le conviene un presidente débil pensando en la revocación de mandato para el siguiente año cuando hay que decidir lo mejor para el país, cómo enfrenar la pandemia, la devaluación, la caída del petróleo, el desempleo y eso le corresponde al presidente.

Ya no hay tiempo, la prueba importante que nos pone el COVID-19 comienza hoy, con un contexto adverso, no queda más que enfrentarla con lo que tenemos, con las instituciones de salud y su heroico personal, con actitud solidaria, disciplina ciudadana y con el presidente que tenemos.

Podía haber sido de otra manera, pero López Obrador decidió la división y confrontación, veremos cómo nos va.

Entre Palabras

La Ley de Amnistía va, simplemente porque es mandato del monarca y no hay quien lo enfrente.   

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Muchas gracias y hasta la próxima.