Ser de la izquierda es, como ser de la derecha,

una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir

para ser un imbécil: ambas, en efecto,

son formas de la hemiplejía moral

José ortega y Gasset

Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez

Estimados amigos lectores muchas gracias por su compañía. Para que las democracias crezcan fuertes y robustas debe existir LIBERTAD plena de expresión, medios y periodistas dispuestos a hacer su trabajo con rigor, en la historia del país siempre han existido, algunos con más mérito y cerebro que otros. Aunque desde hace varios años Andrés Manuel López obrador y sus aliados se han encargado de denostar al gremio.

Es cierto estimado lector, también existen los otros, los que han estado cerca del poder y se han servido de él, abusaron como igual que los políticos que critican e hicieron grandes fortunas, los arrogantes, los abusivos y los prepotentes reporteros que crecieron en el medio, entendieron y normalizaron la corrupción, el chayote, pero la realidad no se puede negar.

En los tiempos que vive en el país han aparecido otros periodistas, los que se sienten cortados por la mano de Dios, o, mejor dicho, cortados por la mano del mismísimo López Obrador que da “clase de periodismo”, señala y sentencia desde su púlpito de Palacio nacional, eso sí, reconoce y apapacha a los que levantan la mano y destilan zalamería, sin pudor y sin vergüenza, esos que desayunan en El Cardenal patrocinados por Jesús Ramírez.

Pues ni los corruptos del pasado que se niegan a cambiar y que viven de los recuerdos, ni los zalameros estruendosos le hacen bien al gobierno del tabasqueño que no le gusta ser criticado. No se debe usar esa tribuna que han llamado la “mañanera” para hacer un linchamiento de los comunicadores que son incomodos para el régimen, o mandarlos a las canibalescas hordas de descerebrados que son mayoría en las benditas redes.

No señor presidente, eso no abona a la insipiente democracia que hemos construido y que le dio el triunfo en el 2018, y sí es un tema de libertades y usted tiene todo el derecho de expresarse como cualquier ciudadano, la única diferencia es que es usted el presidente de todos, un punto no para censurarse sino para reflexionar.

Insisto que este sexenio se parece cada día más a los del PRI, quienes también tenían sus medios afines como los que suenan en radio y tienen un nuevo canal de televisión, también se despedía a periodistas, la diferencia es que ahora no necesitan que hagan una llamada a la dirección, pues el dueño del medio sabe lo que le conviene y es alinearse. Permítame insistir eso no abona a su régimen.

Aguantemos todos la crítica con argumentos, eso nos hará crecer como sociedad desde el respeto, y nunca más un compañero muerto por el ejercicio periodístico, dejen de azuzar a la muchedumbre, que como decía Ortega y Gasset, son los sin voz y sin rostro que en el anonimato se atreven a cualquier cosa.

Ejerzamos el derecho a la LIBERTAD de expresión y al periodismo.

Entre Palabras

Mi solidaridad con el doctor Sergio Aguayo, quien ha sido perseguido por un dinosaurio del viejo PRI y la “justicia” a modo de la Ciudad de México.

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Muchas gracias y hasta la próxima.