Bernardo López
Va en serio la propuesta para restaurar la paz en Ucrania, con la próxima reunión en Arabia Saudita de altos funcionarios de Estados Unidos y Rusia, para acordar la reunión entre Donald J. Trump y Vladímir Putin, quienes sostuvieron una llamada telefónica el miércoles pasado por más de una hora.
Se disipó la amenaza de una tercera guerra mundial con el diálogo que entablaron los líderes mundiales, en la que no participó el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, quien tampoco intervendrá en la reunión que sostendrán los líderes de Estados Unidos y Rusia. Europa también queda fuera de las negociaciones.
El líder ucraniano ha intentado negociar con los estadounidenses a cambio de acceso a los minerales del país europeo, sin embargo, el borrador del acuerdo ha sido repudiado por Zelenski porque dice que el proyecto carece de garantías de seguridad para Kiev, además que no los protege.
El gobierno del país de Europa Oriental requiere por supervivencia la ayuda de Estados Unidos, que ha suministrado alrededor de 175 mil millones de dólares en armamento y todo tipo de recursos, pero con la llegada de Trump cambia la dinámica, aunque la carta de los minerales raros aún puede ser atractiva para los estadounidenses.
Ucrania cuenta con 20 mil depósitos de los 117 minerales -de 120- más utilizados en las industrias, principalmente en la fabricación de microchips. Posee un tercio de los depósitos de litio en Europa, además de reservas de titanio, grafito, manganeso, níquel y uranio. En cuanto a tierras raras -galio, tantalio, berilio y circonio- cuenta con los mayores depósitos en el continente.
Un problema que podría enfrentar la negociación es que las regiones controladas por Rusia aportan el 42 por ciento de los metales ucranianos, el 33 por ciento de tierras raras, el 63 por ciento de carbón y 20 por ciento de los yacimientos de gas.
En esta ocasión, Rusia tiene ventaja en las negociaciones, pues ya no caerá en los mismos errores al pactar los Acuerdos de Minsk, asimismo podrá argumentar la falta de voluntad de Ucrania para acordar la paz tras el rechazo de los Acuerdos de Estambul.
Si los presidentes de Estados Unidos y Rusia logran un acuerdo sobre el conflicto en Ucrania, los dos líderes políticos serían fuertes candidatos a recibir el Nobel de la Paz, pues terminarían con una guerra que nunca debió haber comenzado, en la que dos naciones hermanas por origen fueron obligadas a enfrentar a sus hijos.