Por primera vez en al menos tres décadas, Petróleos Mexicanos (Pemex) registró un volumen de importación de petrolíferos superior al de sus exportaciones de petróleo crudo, un hecho que refleja los retos que enfrenta la estrategia de refinación y autosuficiencia energética del país.
Durante los primeros cinco meses de 2026, la empresa productiva del Estado exportó un promedio de 431 mil 801 barriles diarios de crudo, mientras que las compras de petrolíferos, entre ellos gasolinas, diésel y otros combustibles refinados, alcanzaron un promedio de 507 mil 227 barriles por día.
La diferencia responde a la política de reducir las ventas de petróleo al extranjero para procesar una mayor cantidad de crudo en las refinerías nacionales. Sin embargo, la producción interna de combustibles aún no es suficiente para cubrir la demanda, por lo que el país continúa dependiendo de las importaciones.
Aunque las compras de petrolíferos han disminuido en comparación con años anteriores, la reducción ha sido mucho menor que la caída registrada en las exportaciones de crudo. Esto ha provocado que, por primera vez, el volumen de combustibles adquiridos en el exterior supere al petróleo enviado a otros mercados.
Especialistas consideran que el comportamiento refleja una etapa de transición para Pemex, en la que el fortalecimiento del Sistema Nacional de Refinación y la operación de nuevas instalaciones todavía no logran compensar la menor exportación de petróleo.
El objetivo del Gobierno federal continúa siendo incrementar el procesamiento de crudo en territorio nacional para producir más gasolinas y diésel, reducir la dependencia del mercado internacional y fortalecer la seguridad energética del país.
No obstante, los resultados muestran que ese proceso aún enfrenta desafíos operativos y financieros, por lo que México mantiene una importante necesidad de importar combustibles para satisfacer el consumo interno.
