Miguel Ángel López Farías

La dictadura perfecta, película de Luis Estrada, una joya que fue exhibida uno o dos años antes de que concluyera el sexenio de Enrique Peña Nieto, la cinta retrata, de forma satírica, la cruda realidad del país, el foco se concentra en un presidente impuesto por la principal televisora de México, TELEVISIÓN MEXICANA, (obvio decir que es la parodia de televisa ), el jefe del ejecutivo es un hombre-caricatura de Peña y en la olla del trama encontramos el cómo se fabrica la realidad en este país.

Narcos que financian campañas, gobernadores burdos y asesinos, el alto mando del ejército realizando todo tipo de tareas para «mantener” a los poderosos en sus posiciones y una galería de bajezas que incluyen a todos.

«La dictadura perfecta» es interpretada por Damián Alcázar en el papel de un gobernador sin escrúpulos, dispuesto a vender a su abuela al mismísimo diablo con tal de ser el próximo presidente… y la televisora del momento le ayuda a conseguirlo, previo, acuerdo multimillonario. Le digo, es una película que no debe perderse, y de ser posible, verla varias veces.

Y máxime de que conforme pasa el tiempo, la propuesta de desnudar a el entonces gobierno priista de Peña se va ajustando a nuestros tiempos, el PRI dejo de serlo y ahora es regeneración nacional, Morena pues, los narcos son los mismos, los gobernadores son los mismos, las televisoras son las mismas, el mando del Ejército, los sicarios, los voceros y lastimosamente, los ciudadanos son, somos los mismos.

Pero un solo actor dejo de ser el habitual, el mandatario de entonces, indigesto de corrupción, pactó para que la larguísima cola de ratas que salían de Los Pinos no fuera perseguida con la llegada del exterminador de Tabasco… vino el manejo de la realidad y la simulación de que entrabamos a la madurez de la democracia y por fin, el voto valía y el redentor tomaría con su firme mano la ruta de México para convertirlo en un nuevo país…

La dictadura perfecta se reeditó en una segunda parte, ahora con un «hombre” del pueblo, de la lucha, de los que hablan y entienden a los campesinos, a los más pobres…un Gandhi tropical capaz de pacificar a ese volcán llamado México… y los más necesitados lloraron de alegría, la eterna aspiración de que los pobres serían vengados y escalarían en el palacio de la justicia había llegado… las plazas públicas volvían a ser de los buenos…

La telenovela se volvía realidad, la magia de la propaganda hacia su efecto y nuestros ancestros ya podían descansar en paz, lo sabe usted, lo sabemos todos, respiramos el vapor de la mentira.

Crear realidades ha sido el mejor negocio para los constructores de mitos, la película de “La dictadura perfecta», es un extraordinario sinodal para entender a este sexenio.

Solo que el maquillaje para tapar la gangrena nos está saliendo más costosa, manipular ya no es solo una tarea a realizar por parte de una sola televisora, misma que sigue obteniendo contratos millonarios, sino que el amo de las mentiras se fue de frente, al instalar la telenovela diaria de las mañaneras, desde ahí se rebasa la realidad con guiones de falsedades.

No hay un número, una cifra de sus «logros» que sean verdad, todo es un gesto de cinismo.

México está mucho peor que hace seis o doce o 18 años, lo que estaba mal se puso peor.

¿Tendrá el valor escritores como Luis Estrada, actores como Damián Alcázar de encabezar una nueva entrega de esta película? ¿De la dictadura perfecta a la del actual presidente?…

Por qué una cosa es cierta, la cinta que se grabe, la película que se lance sobre este sexenio no nos hará reír, eso es seguro.