• Demanda Beatriz Paredes revisar condiciones de edificios públicos y rechaza desaparezca INIFED
  • Se solidariza con las víctimas y manifiesta reconocimiento a “héroes anónimos”

Por Guillermo Pimentel Balderas

Tras manifestar su solidaridad con las víctimas de los sismos del 19 de septiembre de 1985 y 2017, la senadora Beatriz Paredes Rangel, exigió a las autoridades no ser frívolos en el tratamiento de la protección civil.

La legisladora priista, en su intervención durante la Conmemoración a los trágicos hechos con motivo de los sismos acaecidos en México el 19 de septiembre de 1985 y 2017, en el marco de las Efemérides, pidió revisar las condiciones de los edificios públicos y, rechazó desaparezca el Instituto Nacional de la Infraestructura Física Educativa (INIFED) pues es una aberración, en un país sísmico, en donde los criterios profesionales deben regir la construcción de las escuelas, el que se desaparezca un órgano que tiene que ver con esa altísima función.

También, dijo que deben revisare la ubicación de los edificios que realizan actividades estratégicas. “En la discusión de la legislación reglamentaria en materia educativa, no debemos permitir que desaparezca el INIFED, es una aberración”, subrayó.

La senadora expuso que el sismo nos dejó ese enorme dolor, pero también hizo que los capitalinos se reconocieran en su capacidad de movilización y de reconstrucción y que por eso la Ciudad de México se transformó.

“Mucho aprendimos, legislación sobre protección civil, reglamentos de construcciones que aún tienen que perfeccionarse, reconocer que no se debe actuar con voluntarismo, sino con criterios técnicos y científicos para autorizar construcciones”, puntualizo.

Hizo un reconocimiento a los millares de “héroes anónimos” de los 19 de septiembre “por esa voluntad inagotable que una y otra vez nos hermana y que levanta al país por encima de la adversidad. Por esa valentía que nos sostiene y nos hace más grandes que las dificultades que enfrentamos. Por ese corazón noble y generoso que ayuda sin distingo y que abraza con fuerza, lo mismo a la familia que al vecino, al amigo o al conciudadano”, enfatizó.

Agregó: “Creo, como dicen los memoriales de Culhuacán, que a pesar de las tragedias y de las desgracias, en tanto que dure el mundo no acabará, no terminará la gloria y la fama de México Tenochtitlán”.

Beatriz Paredes, con voz firme que le caracteriza, exclamó: “Mil, 10 mil, 60 mil ¿cuántos fueron? Nunca sabremos con exactitud cuántos perecieron ese 19 de septiembre fatídico de 1985, con destino inmanente según creían nuestros ancestros, hace dos años, el 19 de septiembre se presentó también con el corazón ardiente, 400”.

Continuó: “Pero detrás de cada cifra hay un rostro, una historia, decenas de historias, millares de biografías de quienes llegaban apresurados al trabajo en ese 85, de quienes se alineaban en sus departamentos, se organizaban en sus habitaciones de hotel. Nunca imaginaron que ese sería su último día, su última sonrisa.

Que los estertores del colérico Tezcatlipoca en las entrañas de nuestra tierra, sacudirían a esta gran ciudad, derrumbarían pilotes, harían añicos construcciones, nos dejarían una secuela de llanto, de gritos, de alaridos, pero también de himnos, de cantos, de ojos asombrados por las manos entrelazadas en la solidaridad, por los miles de jóvenes conduciendo el tránsito.

El 19 de septiembre de 1985, significó para esta gran Ciudad de México, la recuperación de su memoria colectiva, el renacer el orgullo extraordinario de los pueblos originales que hacían hace siglos todo de manera comunitaria.

El 19 de septiembre de 1985, constituyó un hito en la participación política de la ciudad.

A partir del enorme estremecimiento que significó el sismo y de la fuerza de la colectividad salvando gente, sacando cadáveres de los escombros, movilizándose para que no se paralizara la capital de México, surgió posteriormente una exigencia de mayor democracia y fue el verdadero inicio de la nueva etapa política de México de democratización.

El sismo nos dejó ese enorme dolor, pero también hizo que los capitalinos se reconocieran en su capacidad de movilización y de reconstrucción”, subrayó la ex dirigente campesina.