• El sólo pensamiento negativo descalifica a los aspirantes a monjes

Miguel A. Rocha Valencia

Zhengzhou, Henan, China.- Hace mucho frío; empieza a nevar y la temperatura baja del cero; el viento, filoso, golpea cara y manos a la intemperie. El piso se congela y no se puede estar parado, sin movimiento.

En la capilla del Buda sonriente, los fieles se inclinan ante él con las manos juntas. Es la entrada oficial al templo Shaolin albergado por el monasterio del Bosque Joven (o nuevo) y cuya construcción data del año 497 D.C.

Se trata de un conjunto arquitectónico ubicado a 150 kilómetros de Zhengzhou al final de la carretera Dengfeng, aun en la provincia de Henan, 700 kilómetros al sur de Pekín, la capital China.

 

Consiste en un grupo de edificios que incluyen la entrada, cuatro cuerpos principales y lo que se denomina “Bosque de las Pagodas”. Se encuentra a tres mil 500 metros de altura, en la montaña, asentados en varias hectáreas de acceso estrictamente controlado y rodeado de vegetación propia, especialmente coníferas.

Quienes integramos la misión representativa del Club de Periodistas de México, a invitación de la Asociación de Periodistas Chinos, fuimos recibidos por un monje Shaolin quien siempre sonriente nos explicó paso a paso el significado de cada una de las instalaciones, monumentos y edificios, incluyendo un salón donde aún existen pinturas en las que se ve a ciertos sacerdotes practicar algunas de las 100 posiciones de  Wushu o Shaolin Kung Fu.

Esta práctica no es el objetivo central del Templo, ya que ahí se estudian, meditan filosofías y se afirma que el Kung Fu servía a los monjes para distenderse precisamente la “letargia” del estudio y los mantiene sanos combinado con una dieta vegetariana.

El propio Abad del Templo con quien tuvimos la oportunidad de platicar afirma que sólo los puros de espíritu pueden ser monjes, aunque muchas personas de todo el mundo son aceptados para estudiar filosofías budistas y practicar Kung Fu, incluso por ahí han pasado muchos mexicanos quienes afirma resultaron buenas personas.

La población del templo no supera los 250 monjes en sus diferentes niveles y sus normas, como los mandamientos cristianos, les ordenan: No mentir, no robar, no fornicar ni siquiera con el pensamiento. Hacerlo significa expulsión lo mismo que la desobediencia.

Y no obstante que en sus principios está la no violencia, en momentos de guerra, han acudido a defender el territorio.

A mitad del conjunto de edificios se encuentra la Abadía donde fue el encuentro con nuestro anfitrión

En el templo de Henan, se desarrolló una forma particular de práctica religiosa integrada al entrenamiento del complejo arte marcial, que se extendió más allá del templo. Con el correr de los siglos, otros templos fueron integrados a la orden de Shaolin, que es símbolo de un paradójico sincretismo entre un sistema de lucha (que incluye golpes de puños, patadas, imitación de animales y uso de armas) con el concepto de no violencia. El budismo tiene como centro de sus enseñanzas el principio de Áhimsa (la no violencia), y el vegetarianismo es parte de este concepto, al cual los monjes se han adherido por cientos de años.

A un costado, separado totalmente del Monasterio, se encuentra el Bosque de las Pagodas, estructuras verticales, que afirman, son tumbas de muchos monjes. Algunas de ellas semiderruidas y otras, sostenidas por puntales. Todo ello, está considerado como Patrimonio de la Humanidad.