La polémica reforma eléctrica del presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, ha causado malestar en Estados Unidos y Canadá, países con los que México inauguró el año pasado una nueva etapa de cooperación mediante el acuerdo comercial T-MEC.

A propuesta del presidente, el Congreso mexicano aprobó una reforma que prioriza la generadora pública Comisión Federal de Electricidad (CFE) en detrimento de las empresas privadas nacionales y extranjeras de energías limpias.

Si bien el juez Gómez Fierro suspendió el viernes indefinidamente la reforma ante un alud de amparos de compañías privadas, López Obrador ha prometido dar la batalla judicial hasta el final e incluso reformar la Constitución si es necesario.

Ello ha provocado inquietud en los Gobiernos y empresas energéticas de Estados Unidos y Canadá, pues, a su parecer, México se encamina hacia un monopolio eléctrico que vulneraría el acuerdo de libre comercio.

Esta reforma vulnera dos grandes capítulos del T-MEC. El 14, que se refiere a la inversión, y el 22, que se refiere a la gestión de empresas del Estado”, dijo este domingo José Ignacio Martínez, coordinador del Laboratorio de Análisis de Comercio de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).