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Reportan una caída de los bonos de EEUU a largo plazo luego de que Bessent falló en tranquilizar a inversores

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Tras el breve alivio registrado la jornada anterior, la rentabilidad del bono a 30 años subió hasta el 5,24 % en el mercado de Nueva York, revirtiendo casi en su totalidad el avance logrado tras los anuncios oficiales.
Los bonos del Tesoro de Estados Unidos a largo plazo volvieron a registrar una fuerte ola de ventas, luego de que las recientes intervenciones y declaraciones del secretario del Tesoro, Scott Bessent, resultaran insuficientes para calmar la creciente inquietud de los inversores.
El repunte de los rendimientos se produce a pesar de que el Departamento del Tesoro anunció en días pasados que al menos duplicaría sus operaciones de recompra de títulos con vencimiento a entre 10 y 30 años, elevando el monto de 2.000 millones a un mínimo de 4.000 millones de dólares.
Sin embargo, analistas e inversores globales dijeron a la prensa británica que la medida es un «parche temporal», señalando que este tipo de intervenciones no tendrán un impacto duradero mientras no vayan acompañadas de un plan estratégico de consolidación fiscal.
En un intento por contener la volatilidad del mercado, Bessent reapareció públicamente en una entrevista televisiva afirmando que los rendimientos actuales no reflejan los fundamentos económicos reales y sugiriendo que la liquidez en los plazos más largos sigue siendo deficiente.

El funcionario de la Administración Trump adelantó además que la Casa Blanca presentará en los próximos días iniciativas para reducir el déficit presupuestario, argumentando que la recaudación aumentará gracias a los nuevos aranceles comerciales y a las medidas contra el fraude impulsadas por el vicepresidente JD Vance.

Pese a los esfuerzos del titular del Tesoro, el sentimiento negativo en los mercados financieros se mantuvo firme. El dólar estadounidense profundizó su tendencia a la baja frente a una cesta de divisas internacionales, al tiempo que la presión vendedora se contagió a otros mercados soberanos mundiales, provocando incrementos correlativos en los rendimientos de la deuda británica a largo plazo.
El medio financiero señaló que la desconfianza del mercado responde a la preocupación estructural por el volumen récord de la deuda pública de EEUU, que esta semana alcanzó los 40 billones de dólares, aunado al temor de un repunte inflacionario debido a la guerra lanzada por EEUU e Israel contra Irán, que ha afectado las rutas comerciales y provocado el aumento de los precios de los combustibles.
Firmas de análisis financiero como MUFG advierten que la falta de un plan fiscal claro por parte del Gobierno estadounidense corre el riesgo de ser contraproducente. De no concretarse un ajuste real en el gasto público o un aumento de ingresos fiscales, los expertos señalaron que los programas de recompra del Tesoro no bastarán para frenar el menor apetito de los mercados globales por los activos denominados en dólares. Sputnik
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