Martha Mosqueda Penilla

Presidenta de la Cámara Nacional de la Mujer

Existen avances significativos en la igualdad de género en el ámbito laboral y social. Sin embargo, aún hay muchos escollos para poder hablar de la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres.

El tema es relevante desde todos los puntos de vista, incide en distintos sectores como la economía y las finanzas. La desigualdad de género no sólo es una cuestión moral y social apremiante, sino también un desafío económico crítico.

Hace cinco años, las mujeres generaron el 37% del PIB mundial a pesar de representar el 50 por ciento de la población mundial en edad de trabajar. Sin embargo, si se progresa hacia la igualdad de género, se podrían agregar 12 billones de dólares al año al Producto Interno Bruto (PIB) en 2025. Eso sería equivalente en tamaño al PIB de Japón, Alemania y Reino Unido combinados.

Tanto las economías avanzadas como las en desarrollo ganarían considerablemente, pues todas las regiones podrían incrementar al menos el 8% del PIB. En un escenario en el que las mujeres participan en la fuerza laboral al igual que los hombres, el PIB podría ser de 28 billones de dólares, o 26 por ciento adicional del PIB mundial anual en 2025. Eso sería más o menos equivalente al PIB de Estados Unidos y China.

Vale remarcar que la igualdad de género en la sociedad y la igualdad de género en el trabajo están correlacionadas. Si bien las puntuaciones absolutas sobre la igualdad en la sociedad tienden a ser más altas que las de igualdad laboral para la mayoría de los países, prácticamente no existen economías con alta igualdad en los indicadores sociales y baja igualdad en el empleo y los mercados laborales. Esto sugiere que las soluciones deben abordar ambas cosas.

Existen avances alentadores en la igualdad de derechos y oportunidades a las mujeres: la mortalidad materna disminuye en la mayoría de los lugares, y la alfabetización y la matrícula de educación secundaria aumentan en muchos países. También en el trabajo, la mayoría de los países genera progresos lentos y constantes en la igualdad.

Aunque las mujeres de las economías avanzadas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) logran avances de largo alcance como trabajadoras, consumidores y ahorradoras en las últimas dos décadas, gran parte de este progreso se ve compensado por el aumento de los costos y las nuevas formas de inseguridad que afectan desproporcionadamente a las mujeres.

Para nadie es un secreto que mientras que las mujeres enfrentan desigualdad en el mundo del trabajo, también enfrentan desigualdades en el hogar. En promedio, trabajan casi nueve horas al día, y sólo aproximadamente la mitad de eso se paga.

Tenemos alicientes para detectar el avance de la igualdad de género, pero también es necesario enfatizar los grandes desafíos que aún debemos recorrer. Un mundo más equitativo redundará en entornos más felices y prósperos para todos.