Martha Yolanda Mosqueda Penilla 

Presidenta Ejecutiva de la Cámara Nacional de la Mujer. 

Ante una crisis como la actual de Covid-19, el liderazgo empresarial reduce la retroalimentación con sus equipos de trabajo al menos en 45%. 

Esto porque se asume míticamente que “cada quien ya sabe qué hacer”, y se tratan de priorizar acciones consideradas más importantes. Paradójicamente, los equipos de trabajo sufren un “impasse” que les impide actuar con mayor celeridad y contundencia. De manera no consciente se titubea sobre la actuación cotidiana y aparecen un sensible aumento de errores que retrasan proyectos e incrementan costes en la implementación. Más que nunca, en los momentos de recesión o crisis, se necesitan guías que validen acciones y decisiones de los equipos de trabajo. 

Hoy, cuando la velocidad es un factor crucial en la sobrevivencia corporativa, el liderazgo debe desarrollar competencias de comunicación con sus equipos de trabajo. La pregunta silente entre el personal de todos los rangos es: ¿lo hago bien? 

Paradójicamente, es en los momentos de crisis cuando los líderes empresariales reducen sistemáticamente, y a veces, inclusive sin razonamiento previo, la retroalimentación a sus equipos de trabajo. 

En una encuesta a trabajadores de distintos rangos de 103 economías, el 66% de ellos aseguró que temía a los comentarios de sus jefes o superiores porque siempre eran para llamar la atención de errores o de pobre desempeño. Es decir, se enfocan en la retroalimentación constructiva y olvidad, tristemente, la apreciativa. 

La retroalimentación apreciativa es, simplemente, detectar que alguien ha hecho algo bien y recompensarlo. Esto debería suceder al momento, delante de todo el mundo. Todos quieren ser reconocidos por una acción, tanto si fue un logro profesional o personal. El reconocimiento de un trabajo bien hecho significa mucho para cualquier colaborador.  

La retroalimentación constructiva, por otra parte, significa ayudar a otro individuo a aprender y crecer. Esto vuelve fundamental el señalar errores, pero también el establecer cómo evitarlos y remediarlos, como aumentar las aportaciones que puedan generarse en cada proyecto.  

Desde sus inicios, la Cámara Nacional de la Mujer visualizó la relevancia de reconocer y dar un estímulo a la trayectoria, mérito profesional y pasión de empresas, instituciones, mujeres y hombres que inciden positivamente y de muchas maneras en la vida de las mujeres, así como de su entorno familiar. Así, la Cámara Nacional de la Mujer instituyó y otorga anualmente el Galardón «Premio Nacional de la Mujer», «Premio Estatal de la Mujer» y el Galardón Mujeres de Excelencia, entre otras muchas actividades a favor de la sociedad.