Carlos Ramos Padilla

Guerrero presenta enormes retos sobre todo cuando fallaron los sistemas de alerta, prevención y protección civil del gobierno federal. Hoy ocurre lo mismo con la tardía coordinación entre sectores oficiales para el auxilio a la población.

La atención a los habitantes de Acapulco damnificados por el huracán Otis es una de las muchas prioridades de la Gobernadora Evelyn Salgado que desde dentro se empeña en solucionar y, debo decirlo, mostró sensibilidad al suspender el ceremonial para la presentación de su Informe de Gobierno.

El gobierno estatal además enfrenta la evidente ausencia de la alcaldesa del puerto Abelina López que muestra su ineficiencia y poco conocimiento de desastres aun viviendo en un terreno de constantes movimientos telúricos e impactos de fenómenos meteorológicos.

Las cifras son dramáticas: 87% del puerto seriamente afectado, 273 mil viviendas afectas, una estructura hotelera devastada, alrededor de 700 mil familias que requieren apoyo. A esto sumarle la ausencia de elementos de seguridad pública oficial y la presencia de rapiña y atracos.

El gobierno estatal reporta el restablecimiento del servicio de energía eléctrica en tiempo récord, lleva un 75% en Acapulco, la distribución de agua a la población de las zonas más marginadas y afectadas con una flotilla de 21 pipas de agua con capacidad de 10 mil litros cada una que trabajan en las colonias de la periferia como Paso Limonero, La Vacacional, El Quemado, Tuncingo, San Agustín, La Zapata, Vacacional, Renacimiento y zona Diamante.

Se habilitó la asistencia alimentaria con el Comedor Comunitario del Polideportivo Cici entregando nutrientes y asistencia médica a familias de Jacarandas y Emiliano Zapata. El esfuerzo es titánico y no se debe permitir que únicamente el gobierno de Guerrero enfrente el problema.

La falta de autoridad federal en Acapulco por los saqueos y robos ha provocado que personas cierren sus calles con láminas y establezcan rondines. Es nuevamente la sociedad es la que evita el desorden y el pillaje.

Es una vez más la comunidad organizada la que propone solidaridad y compasión. Pero hay que subrayarlo, nunca antes Acapulco y Guerrero en general habían recibido tremendo castigo como lo hizo Otis. Y el desastre natural se suma al desorden colectivo y al abuso que se registra, por ejemplo, en Chilpancingo el garrafón de agua se vende en 400% más que su costo original, el kilo de huevo más 85%, el frijol y arroz más 100% de su valor.

Esta usura es criminal para quienes han perdido todo por ello DIF Guerrero responde y coordina brigadas de limpieza y actividades recreativas y alimentarias. Quizá el término reconstrucción no sea el adecuado, es posible que renacimiento sea mejor o tal vez resurgimiento.

Lo cierto es que la gobernadora hoy tiene que programar una remodelación urbana, una revisión adecuada de la infraestructura de comunicaciones, la habilitación suficiente de servicios hospitalarios, coordinar con CFE la instalación de cableado subterráneo, establecer contacto con CENAPRED para evitar daños o ausencias en sensores sísmicos, exigir al gobierno federal planea de auxilio y protección civil con gente calificada y con experiencia previa, limpiar al puerto de comercio ambulante y regularizar concesiones, lograr que se lleve a cabo el Tianguis Turístico 2024, apoyar créditos bancarios, no suspender los programa educativos (de los cuales ya he escrito), apoyo de las aseguradoras, en fin una agenda complicada sobre el escritorio de Evelyn Salgado que sin duda alguna no debe estar sola en estos momentos.