Carlos Ramos Padilla / @cramospadilla

Este fin de semana aparecieron anuncios espectaculares en el Estado de México que me llamaron la atención porque identifican a Ana Lilia Herrera al cien por ciento. “Ni me rajo, ni me bajo” dictan. Ya había escrito que el mensaje que está dando la Alianza en el Estado de México es de unidad y de gobernabilidad. Ahora Ana Lilia da ejemplo de entereza, valor y fuerza además de una incuestionable convicción.

Es por ello necesario que desde el gobernador Alfredo del Mazo hasta los diferentes grupos políticos muestren integridad. La propia Ana Lilia en un mensaje en redes sociales al concluir señala “les quiero” y estimó es quien sólo puede expresarlo ya que vimos que del otro lado han tomado a la entidad como negocio del poder con un servilismo grotesco al inquilino de Palacio Nacional.

“No me rajo, ni me bajo” está más que claro, si así estará su campaña a la gubernatura de ganar su mística continuará aplicando un ejercicio decidido. Eso necesita el país, contundencia no discursos cargados de mentiras y promesas superficiales.

Ana Lilia Herrera en Twitter anticipa que el Estado de México es la segunda economía nacional y eso no se ha logrado con discursos sino con esfuerzo. El Estado de México, históricamente se ha destacado por la fuerza monolítica de su grupo político, ni hay fracturas, ni hay heridas y menos confrontaciones.

Ana Lilia Herrera en su carrera política está invicta, no ha perdido ninguna elección popular y sus resultados en el legislativo destaca por lo mismo, por su rectitud. Hoy que el país se encuentra en graves problemas de ataques a las instituciones desde el poder y a la población por grupos criminarles se necesita, urge escuchar a políticos con una convicción monolítica.

Gente renovada, nuevas generaciones que vean al gobierno como la mejor instancia para servir y hacer grande a este país ya cansado de abusos, de discordias, de engaños. Por otra parte, Ana Lilia es una estampa limpia que representa a las mujeres que no les temen a los retos y toman los desafíos como un ejercicio de rendición de resultados.

Poco son los que pueden de frente y con la historia limpia declarar “ni me rajo, ni me bajo” porque tienen metas, proyecto y objetivos. Ver a la población no como botín político ni como un enjambre de pobres que responden cuando les arrojan limosna o les roben su salario.

Desde hace años, por lo menos cuatro, sólo se registran evasivas, distractores…ya no hay tiempo la nación demanda más de los políticos y gobernantes. Aquí hay una buena oportunidad en la elección.