Carlos Ramos Padilla

En esta ocasión me tiñera la atrevida libertad de sacudir toda responsabilidad en el agotamiento del suministro de agua a los ciudadanos. Haré a un lado aquello de “barrer” con líquido las calles, tardar más de cinco minutos en la regadera y la multiplicación de factores que se recuerden. El gobierno federal es responsable de la terrible sequía en el país y los gobiernos de izquierda en la CDMX de la crisis que se registra en la capital.

La Secretaría de Gobernación y la Conagua han sido omisas y negligentes e debido a que la condición de sequía extrema del 2023 ameritaba una declararía de desastre nacional y una adicional de emergencia.

Aun tratándose de un asunto de Estado, los gobiernos federal y local no actuaron ni tomando en consideración el fenómeno de estiaje que se vivió en Nuevo León. Decidieron las autoridades mejor inyectar recursos multimillonarios adicionales al AIFA, Dos Bocas y Tren Maya que garantizar el suministro de agua, construir captadores de lluvia, colocar riesgo de aspersión, revisar el reglamento de construcción, localizar y tapar fugas y, entre otras cosas, planificar el crecimiento inmobiliario con enormes edificios además de la anárquica extensión de la mancha urbana.

La seguía del año pasado fue tan grave que la mayor parte de las presas estaban a menos de un 50% de su capacidad, el Cutzamala cerró con 38% en diciembre cuando antes de esta administración el llenado promedio era de un 80%. Entonces la situación es crítica y la declaratoria de desastre y emergencia lo contempla la ley, la de protección civil, que debe responder a ajustes inmediatos ante fenómenos hidrometereológicos.

El huracán OTIS o los constantes movimientos telúricos son ejemplo a la mano de lo que se consideran desastres naturales, pero no son los únicos, la sequía es igualmente delicada. El gobierno espera las lluvias de mayo y junio para sorpréndenos por su efectividad, pero eso es falso.

En estos momentos llevar al mínimo de capacidad a las reservas hídricas es contra la salud por la serie de contaminantes (metales pesados) que en el finde de estas se almacenan impidiendo una “potabilización” adecuada. AMLO, Alcalde, Batres y Sheinbaum han evadido su responsabilidad y no han aplicado protocolos de emergencia, solo “sugerencias” a la población.

En varios centros deportivos de la capital, por vez primera, están condicionando el uso de regaderas, regaderas de presión, vapor y uso de albercas como medida precautoria. La Comisión de agua del Estado de México no ha siquiera rehabilitado pozos y reubicación de almacenes de agua. Hay sobre explotación y esto tampoco importa a la Sra. Delfina que ningún pronunciamiento o norma ha aplicado hasta el momento.

Lo inmediato, la urgente es proyectar operativos para ir sobre aguas profundas para la mitigación de la falta de agua en el Cutzamala. Aquí notamos la ausencia de Sheinbaum que se presume doctora en ingeniería ambiental y que ni siquiera correspondió a los esquemas de seguridad del Metro de la CDMX.

Millones ha empleado en sus campañas de promoción personal dejando a la deriva sus obligaciones primarias. ¿Dónde está Ebrard y su siempre soberbia actitud de administrar los recuerdos? ¿Qué hizo en la jefatura de gobierno? Por ubicación geográfica Atizapán y Naucalpan reciben casi el 70% de los recursos del Cutzamala y la alcaldía, por densidad poblacional, más castigada es Iztapalapa (curioso, pero por factor electoral hoy si les abrieron las válvulas).

AMLO al inicio del sexenio fue capaz de secar el suministro de combustibles en el país con el propósito de acabar con el huachicoleo, cosa que no ha ocurrido, pero en nada le ocupó brindar agua a los municipios y ciudades.

Se adquirieron de manera sospechosa para la transportación de gasolinas, pero ninguna para agua. Urgente rehabilitar pozos. amlo al eliminar el FONDEN desarticulo al sistema de protección civil.

No hay ni siquiera sectorización del problema ni se ha informado de una modernización del sistema de aguas. No entienden en el gobierno que han abandonado, repito, sus obligaciones legales. Pero ahora sí, volviendo a la población, no entendemos que las autoridades han tomado nuestros impuestos para sus beneficios políticos y no para hacer grande y seguro a este país.