Ivette Estrada

La información es igual al pelo; representa poder según la mitología puedes no tener, poseer tanto y de manera tan desordenada que carece de sentido o convertirse en el mayor activo en la empresa. Todo depende de “peinar” muy bien los datos y acomodarlos de acuerdo a la estrategia empresarial.

Estas son las recomendaciones de los mejores “estilistas” del Big Data:

  1. Decisiones y análisis empresariales. Se requiere priorizar la información analítica que impulse la estrategia de negocio. Esto debe suplir a la simple información de sucesos. Aunque es muy tentador poseer una basta información de todo, el riesgo de infoxicar a la empresa es muy alto y la renuencia ante la información crece en la misma proporción que su inutilidad. Al mismo tiempo, debe considerarse el alto coste de generar, procesar y aplicar información no relevante para el core business de la organización.
  2. Datos e información. Los datos son útiles y relevantes sólo si cuenten una historia a través de la integración flexible de múltiples tipos de datos. Esto en lugar de forzar los datos en un modelo predefinido. Un punto crucial es tener analistas que no sólo recaben la información, sino que entiendan el negocio y logren generar narrativas a través de datos dispersos y aparentemente sin ninguna conexión. Existe una metáfora que puede aplicarse aquí; cada signo representa una palabra que debe conformar oraciones y narrativas valiosas.
  3. Tecnología e infraestructura. Conviene crear herramientas que apoyen el ecosistema de análisis, incluida la Inteligencia Artificial. Al mismo tiempo se debe democratizar la información a través del análisis como servicio (AaaS). No contar con la tecnología adecuada puede volver tediosa una tarea que puede convertir los datos del cliente, producción, logística u otros en verdaderos lingotes de oro.
  4. Organización. Se debe establecer un modelo operativo para potenciar el uso de datos y su análisis. Aunque existe la tendencia de dejar que la improvisación e intuición operen, un proceder errático puede nulificar tendencias relevantes y centrar la atención en cuestiones nimias o modas pasajeras. También puede ser que al no estandarizarse el manejo de información no se logre la continuidad y seguimiento estratégico.
  5. Proceso e integración. Es recomendable que la información se integre rápidamente en las decisiones a través de un proceso alineado y ágil. Eliminar la redundancia y procesos burocráticos es tarea de los gerentes medios que son quienes operan en el día a día. No se trata de una tarea designada al área de tecnología, tiene que operar conforme a la misión, estrategias y políticas empresariales.
  6. Cultura y talento. Inculca una cultura basada en datos que combina el conocimiento empresarial y la información analítica en todos los niveles. La información llegó para quedarse y en la medida que todos los miembros de una organización la manejen de una manera adecuada, podrán potencializarse y enriquecer las experiencias de los consumidores.

Finalmente, antes de arrancar las posibilidades de la información con un corte a rape o radical, valdría la pena adquirir los mejores peines del mercado e indagar que valor aportarían a nuestros productos y servicios. Al menos, eso es lo que recomendaría Sansón.