Bernardo López
Las exequias del expresidente Jimmy Carter nos ofrecieron una estampa de la tensión que hay en el ambiente político de Estados Unidos, y la posible configuración de las relaciones de poder, a la víspera de la unción del presidente electo de ese país, quien asumirá su cargo el 20 de enero.
El primero en estar visible dentro de la Catedral Nacional de Washington D.C. fue el presidente número 47 Donald J. Trump -junto con su esposa Melania-, con cortesía se acercó al grupo de políticos que se encontraban una fila atrás y saludó a su exvicepresidente Mike Pence, quien se mostró nervioso al tener de frente al republicano.
Posteriormente, llegó el presidente número 44 Barack Obama, haciendo gala de su amabilidad al saludar a los exvicepresidentes, así como del presidente electo Trump, quienes intercambiaron palabras por varios instantes. Un dato curioso es que Michelle Obama no acudió al evento.
El presidente número 43 George W. Bush fue el siguiente en aparecer en escena, sin embargo, no se acercó a saludar al exvicepresidente Obama y al presidente electo Trump; se dirigió directamente a platicar con los políticos que se encontraban a su espalda.
Luego llegó el presidente número 42 Bill Clinton, acompañado de su esposa Hillary, quien saludó a los exvicepresidentes, pero no tomó en cuenta a los expresidentes que se encontraban a su lado ni al presidente electo y a su esposa Melania.
La excandidata demócrata Kamala Harris no se acercó a saludar a alguno de los líderes políticos, a pesar que todos se encontraban a su espalda. Y por último, el presidente Joe Biden y su esposa Jill ignoraron a todos los presentes.
No cabe duda que existen divisiones y diferencias políticas entre los expresidentes, exvicepresidentes, primeras damas y el presidente electo, así como del presidente Biden y la vicepresidente Harris. ¿De qué lado de la historia se colocará cada uno de estos personajes en la administración que comienza en 8 días?
La toma de protesta como presidente de Estados Unidos de Donald J. Trump también va a ser un termómetro para saber si en realidad va a poder llevar a cabo todas sus acciones de gobierno o va a encontrar obstáculos debido a las divisiones de las facciones que se manifestaron en el funeral de Estado del expresidente Carter.
Por lo tanto, se comienzan a derrumbar los argumentos de varios temas internacionales que se sostenían en la actual administración de Estados Unidos: como la agenda progre o el calentamiento global, que se promovían desde las redes sociales como Facebook o Twitter, las cuales también censuraban las opiniones contrarias.