El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, celebró el anuncio de Toyota de trasladar parte de su producción de México hacia territorio estadounidense, al considerar que la decisión representa un triunfo para su política de impulsar la manufactura nacional.
La automotriz japonesa informó que realizará una inversión millonaria para ampliar sus operaciones en San Antonio, Texas, donde instalará una nueva línea de ensamblaje que permitirá aumentar la producción de camionetas y generar miles de empleos.
De acuerdo con la empresa, el movimiento contempla llevar parte de la fabricación de la camioneta Tacoma, actualmente producida en México, hacia Estados Unidos. Sin embargo, Toyota aclaró que no abandonará sus operaciones mexicanas y que sus plantas en el país continuarán formando parte de su estrategia regional.
Trump afirmó que el anuncio demuestra que las compañías están respondiendo a las nuevas condiciones comerciales y a los incentivos para fabricar dentro de Estados Unidos. También sostuvo que otras empresas podrían seguir el mismo camino para evitar costos derivados de aranceles y cambios en la política comercial.
El traslado se da en un contexto de mayor presión sobre la industria automotriz, luego de que Washington ha insistido en revisar las cadenas de suministro y aumentar el contenido de producción estadounidense.
Aunque el anuncio fue presentado por Trump como una victoria económica, especialistas consideran que el impacto para México dependerá del volumen de producción que sea reubicado y de la capacidad de las plantas nacionales para mantener otros modelos o líneas de ensamblaje.
Toyota reiteró que México seguirá siendo un punto clave dentro de su red de producción en Norteamérica, especialmente por su integración con proveedores y su papel en el mercado regional.
