El nuevo presidente estadounidense, Donald Trump, cumplió este lunes su promesa de pasar página a la era de Joe Biden y en su primer día en el cargo desmanteló el legado del demócrata con una avalancha de órdenes ejecutivas sobre migración, economía y reforma del Gobierno federal.
Trump prometió este lunes una “edad dorada” para Estados Unidos y acabar con la en su opinión “decadencia” de gobiernos anteriores, y en el marco de esa “marea de cambio”, anticipada ya desde su campaña, cargó con los pasos tomados por Biden en materia migratoria, medioambiental y de diversidad.
Para el nuevo mandatario se trataba de una cosa de “sentido común”. Y en esa línea una de sus primeras órdenes fue revocar casi 80 decretos de Biden, incluido el que apostaba por una equidad racial y el que abogaba por prevenir y combatir la discriminación con motivo de identidad de género y orientación sexual.
En su discurso de investidura había afirmado que convertirá en “política oficial” de su nuevo Gobierno reconocer solo dos identidades de género, “el masculino y el femenino”, y sus primeros pasos ya reflejaron su intención de acabar con la ideología “woke”.