El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, escenificó este martes su apoyo a su aliado Elon Musk subiéndose en la Casa Blanca a un auto fabricado por Tesla, empresa propiedad del magnate tecnológico que ha sufrido fuertes caídas en bolsa en semanas recientes.
El mandatario se acercó a los vehículos y se subió a uno de ellos, un modelo S de color rojo, con Musk, a quien agradeció su patriotismo y su rol al frente del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE, en inglés), que lidera desde enero.
El neoyorquino anunció hoy desde su red social Truth Social su intención de hacerse con uno de estos autos -pese a que reiteradamente ha reconocido que no le gustan los vehículos eléctricos-, para “mostrar confianza y apoyo” a su colaborador cercano, a quien describió como “un gran estadounidense”.