Historia de la tragedia la escribirán desde el poder

*Versiones “oficiales” encontradas sobre Tlahuelilpan

Miguel A. Rocha Valencia

De nueva cuenta, a buscar responsables de una tragedia que, de acuerdo a los datos oficiales y extraoficiales pudo evitarse. No se hizo y la autoridad federal no va a aceptar responsabilidad o negligencia alguna.

Los datos ahí están, podrán salir a decir lo que sea, hasta exculpar por ingenuidad a los que hoy ya no pueden contar su historia. Están muertos.

Y murieron porque una autoridad se dijo rebasada, se calificó incapaz para contener a la turba y permitió la consumación de un delito cuya pena fue la muerte.
A una hora de Tlahuelilpan, Hidalgo, en Pachuca, se encuentra la zona militar número 18, con al menos un batallón de infantería y varias unidades de caballería. Más de 600 elementos como mínimo. Son 82 kilómetros y Google dice que está a 59 minutos.

Empero, los militares y policías federales “rebasados”, no recibieron refuerzos en más de cuatro horas de permanencia en el lugar hasta que se dio el flamazo y explosión que cobró más de 150 víctimas.

Ante ello, el Gobierno federal reacciona como si fuera culpable. ¿Acaso lo es? No sabemos, pero se defiende como si lo fuera manipulando informes como el de la  Dirección  General del Centro de Alertas y Atención a Riesgos de la Policía Federal, donde se afirma que recibieron a las 13.30 horas el aviso de Seguridad Física de Pemex, sobre la detección de una fuga en el ducto Tuxpan-Poza Rica-Tula.

El siniestro se registró a las 18.50 horas. ¡Cinco horas 20 minutos después de la primera alerta!

Tan es así que a las 14.30, de acuerdo con Alfonso Durazo, secretario de Seguridad Pública, ya había soldados y policías federales en el área. Dijo que un pelotón de 25 elementos del Ejército detectaron la toma clandestina a 13 kilómetros de la refinería de Tula, cuyo personal especializado en seguridad tampoco se movilizó.

Al día siguiente el gobernador de Hidalgo Omar Fayad y autoridades federales cambiaron la historia y dijeron que la perforación se reportó a la Sedena hasta las 16.50, es decir, tres horas después de la versión del viernes.

Aunque así hubiese sido, la zona militar está a una hora y la refinería a 15 minutos y no llegaron refuerzos para contener a la turba.

Ahora vendrán comisiones, investigaciones, se hará más necesario que el Congreso apruebe la Guardia Nacional y la lucha contra el huachicoleo tendrá una mayor justificación. La tragedia ahí quedará en medio de versiones “oficiales” populares y periodísticas, pero no se olvide que la historia la escriben desde el poder.