• Lealtad a ciegas, aunque se hunda el país y mueran cientos de miles de mexicanos 

Miguel A. Rocha Valencia 

Sin razonar ni medir consecuencias para el país, para los 125 millones de mexicanos que lo habitamos, los integrantes de la 4T, cierran los ojos y dicen sí a todo lo que mandata su profeta. Tampoco importan críticas lleguen de donde lleguen y menos razonamientos opositores. Ellos obedecen el mandato del sumo sacerdote. 

Los que no estén dispuestos a ello y permanecer seis años en la ignominiosa posición de lacayo sin criterio propio y sin razón, se decantan y con ello el poco talento que hay en la 4T. Las más recientes deserciones: Jaime Cárdenas Gracia, que se fue del Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado, no sin antes denunciar la corrupción que ahí existe; Alfonso Romo Garza, abandonó la Oficina de la Presidencia luego de su fracaso en favor de la inversión privada y el crecimiento. 

La embajadora Martha Elena Federica Bárcena Coqui, esposa del también embajador Agustín Gutiérrez Canet de plano renunció a la representación de México en Estados Unidos, luego de sus diferencias por el reconocimiento de Joe Biden por parte del Ganso de Macuspana. Como buena diplomática, disfrazó su huida con una jubilación anticipada.  

Profesional de la diplomacia desde hace más de cuatro décadas, la embajadora pidió al caudillo tabasqueño desde noviembre, reconocer el triunfo de Joe Biden. No lo hizo hasta ayer y fue el último mandatario en el mundo, en hacerlo. La situación de la embajadora ya estaba comprometida dada las duras críticas de su esposo hacia el secretario de Relaciones Exteriores Marcelo Ebrard a quien acusó además de ignorante e ilegal. 

Habrá sin duda, otros que se sumarán a la ya larga lista de desertores de la Cuarta, donde hay otros que, por el contrario, decepcionan por el nivel de ignominia que son capaces de aceptar y que trata de justificar con retórica barata, pero no argumentos lógicos, científicos, políticos o financieros. 

Finalmente, dada la mayoría que tienen en el Congreso federal y muchos locales, votan como en los viejos tiempos, sin siquiera enterarse de las consecuencias de su complacencia para el país o los estados, les vale. 

Como les valen los 115 mil muertos por la mala gestión de la pandemia, los 60 mil asesinatos del crimen organizado y los millones que se quedaron sin empleo y hasta sin patrimonio. 

Pero en las más recientes instrucciones recibidas por el profeta de Palacio Nacional, no sólo afectarán las relaciones ríspidas que ya hay hacia el interior del país con empresarios, partidos, periodistas, científicos y todos los pensantes, sino que dañará sin duda, la relación internacional. 

Presuntamente el tema del Banco de México ya se contuvo, pero sigue vivo, pero si se mantienen en la obediencia ciega, los morenos van a poner al país en la mira de criminales nacionales e internacionales que tendrían en nuestro territorio, una lavadora de dinero de dudosa procedencia tan grande como 200 mil millones de dólares. 

En lo relativo a seguridad que se ufanan legisladores morenos que nos dará independencia, seguramente tendrá respuesta por parte de los destinatarios. Y en México hay mucha tela de donde cortar, incluso en el Zócalo donde existen severas sospechas de manejo criminal o político de dinero cuyo origen tiene visos de sospechoso o inexplicable. 

Porque si en el país no se ignora cómo llegó luego de muchos años de campaña quien actualmente ocupa Palacio Nacional y de ello hay expedientes muy completos que tarde o temprano saldrán, en el extranjero hay investigaciones muy acuciosas sobre el particular, alimentadas por quienes hoy son perseguidos. 

Incluso la concentración de recursos en una sola persona que aglutina partidas secretas, presupuesto, fideicomisos, participaciones estatales, subejercicios y “ahorros” que nadie sabe dónde se gastaron, son un filón para quienes indagan el comportamiento de gobierno. 

Por eso quienes hoy se asumen parte del dogma de la 4T deberán pensar que esto puede concluir en menos de cuatro años y que después, serán juzgados por sus hechos, dichos y obras, y como pasa en las religiones, no podrán decirse inocentes porque “quien inocentemente peca, inocentemente se condena”. 

Ni duda cabe, el triunfo de Joe Biden en Estados Unidos, vino a cambiar el panorama y las posibilidades de las ambiciones del profeta macuspano.