• Decretazo con que el ganso pasará Guardia Nacional a Sedena revela fracaso y desprecio

Miguel A. Rocha Valencia

De ninguna manera nos debe sorprender lo dicho y hecho por el mesías tropical. Lo del decreto para integrar la Guardia Nacional a la Secretaría de la Defensa de manera formal, se veía venir, incluso aquí comentamos que la Ley no le importaría, buscaría burlarla como lo hizo con lo de energía y pretenderá hacerlo con el Tratado de Libre Comercio, o cualquier otro capricho que se le antoje.

Es decir, lo que diga la Constitución le vale madre, pues nadie puede ir a decirle que la Ley es la Ley, simplemente porque la norma es él y sólo el profeta de la 4T puede decir que es lo mejor para los mexicanos, lo mismo del pueblo bueno que neoliberales o fifís.

De tal suerte que su voz en Palacio Nacional está por cualquier norma constitucional, secundaria, reglamento o acuerdo internacional. Se hace lo que él ordena pues para eso es el machuchón. NO importa tampoco que con sus acciones se desmienta a sí mismo.

Tan es así que luego de criticar la participación del gobierno en tareas de seguridad en otros sexenios y gritara que acabaría con la militarización del país para mandar a los de verde y blanco a los cuarteles y bases navales, hizo lo contrario.

Incluso consideró oportuno crear un nuevo cuerpo policial de seguridad pública: la Guardia Nacional que vendría a sustituir los ya existentes por corruptos. Dijo que ese agrupamiento tendría mando civil y se asignaría a la Secretaría de Seguridad.

Al paso del tiempo en que el agrupamiento registró no sólo problemas para su integración donde marinos y soldados se cambiaban el uniforme para hacer chamba doble, decide que siempre no, que ese agrupamiento debe ser un cuerpo del Ejército Mexicano. Ya hasta anunció que ellos serán quienes desfilen el 16 de septiembre.

Es decir, doble mentira; los militares no regresaron a sus cuarteles salvo para agazaparse y dejar que el crimen organizado creciera, tomara comunidades enteras cooptando más de la tercera parte del territorio nacional, ni tampoco la Guardia Nacional tendrá vocación policial, ya que además de corretear y atrapar indocumentados, se utiliza a sus elementos para resguardar edificios públicos incluyendo sucursales del Banco del Bienestar o servir de operativos en las giras del ganso.

Pero más allá de promesas incumplidas o mentiras, está el trasfondo de estas acciones que revelan el fracaso de una estrategia o política que desde el principio estuvo destinada al fracaso, como todas las que el caudillo de Tepetitán implementa en su ya miserable administración. No pudo, no supo o las dos cosas pues sus capacidades son muy limitadas.

Muestra que en materia de seguridad fracasó. Ahí están los ya cercanos 130 mil asesinatos en cuatro años de gobierno, como también los resultados negativos en economía, en salud con sus más de 350 mil fallecimientos por Covid y crónico degenerativas; fracaso en administración de recursos y el consecuente crecimiento de la pobreza; incapacidad para sumar a los mexicanos a un proyecto real y sostenible de gobierno y lo peor su derrota estrepitosa en la oferta de terminar con una corrupción, que poco sirvió como bandera para destruir instituciones, proyectos y confianza en el país.

A cambio utiliza el método de la amenaza y el chantaje, el desprestigio público y la manipulación de los aparatos de justicia para alcanzar sus fines, por eso no hay inversión y culpa a los de antes de sus fracasos; agrede, arremete incluso contra la sociedad, las clases medias, todo aquello que sea avance, investigación y buenas prácticas.

Y como si eso no fuera suficiente, utiliza la chicana para salirse con la suya; burla la Constitución a sabiendas; sabe que la norma máxima debe aprobarse por mayoría calificada, le da la vuelta, sale con decretos para que sean controvertidos y llevarlos a la Suprema Corte donde para desvergüenza de la aplicación de la justicia y el derecho, su presidente Arturo Zaldívar Lelo de Larrea y sus incondicionales lo impongan por encima de la Carta Magna, como ocurrió con el tema eléctrico, como esperan se haga en materia de seguridad y seguramente lo intentará con el T-MEC y, por qué no, en lo electoral.

Pero lo cierto es que si no fuera trágico lo que sucede y le espera a México, diríamos pobre tlatoani, más le valía no haber peleado la presidencia. Nada hizo bien, hundió al país y seguramente en su mente perversa, encontrará mecanismos de mayor destrucción.