• Auditoría Superior sostiene cifras sobre desvíos y violaciones de la 4T al presupuesto

Miguel A. Rocha Valencia

Seguramente el machuchón de Palacio Nacional quisiera una auditoría Superior de la Federación similar a la Secretaría de la Función Pública para tapar todos los desvíos, robos y corrupción en general que desde hace dos años se realizan en el gobierno de la Cuarta, primero con timidez y hoy, finalmente descarados, de manera cínica y a plena luz de día.

Por lo pronto, la ASF sostiene que liquidar el Nuevo Aeropuerto Internacional de Ciudad de México en Texcoco costó más de 300 mil millones de pesos y que esa cifra puede crecer pues el proceso de liquidación de la cancelación, no ha concluido pues hay demandas en curso que generan gastos y posibles pagos por hacer.

Simultáneamente, la secretaria de la Función Pública cumple al pie de la letra la obediencia ciega que exige el Tlatoani y esconde los más de 100 expedientes por denuncias abiertas y documentadas contra superdelegados, acepta no se den a conocer contratos del gobierno federal de toda índole y que representan el 80 por ciento del gasto en servicios, compras, obras y demás adquisiciones del gobierno federal, incluyendo desde luego, los referentes a Santa Lucía, Dos Bocas, Tres Maya, vacunas contra Covid-19, medicamentos para todos el sector salud y renegociaciones como los gasoductos.

De estos últimos que se pretendieron cancelar, se reporta que habrá un sobre costo de 150 mil millones de pesos, sólo por la “manita” que le dio el director de la CFE, Manuel Bartlett, la adquisición de pipas por más de 100 millones de dólares y las costas de los litigios.

Empero, esos datos como muchos más, están en el análisis presentado por la Auditoría Superior todavía a cargo de David Colmenares, donde se subraya la gran opacidad con que se manejó el 78 por ciento de los contratos de gobierno, los cuales fueron asignados de manera directa, sin licitación. Eso en 2019. De acuerdo con Transparencia Mexicana, en 2020 la opacidad es mayor.

Por lo pronto, el dueño del poder debe estar enojadísimo porque contra lo esperado, el auditor Especial de Desempeño de la ASF, Agustín Caso Raphael, se sostuvo en su dicho de que no son 100 mil millones sino más de 332 mil millones lo que hasta hoy se ha gastado adicional por la cancelación del NAIM, con la acotación de que la hipótesis no se cierra pues aún hay litigios en curso que agregarán unos cuantos milloncejos de pérdida por el capricho del Mesías Tropical.

Ante diputados, Caso Raphael sostuvo que, a pesar de lo dicho por el secretario de Hacienda, Arturo Herrera, en las cuentas de la Auditoría no hay error, que para los cálculos se tuvieron metodologías que arrojan las cifras indicadas y con base a ellas, adelantó que el costo habrá de aumentar. Y lo creemos porque tan sólo la liquidación de las inversiones en fibra E con todo y sus intereses en dólares, ya tiene empeñados los ingresos de TUA del AICM al menos por otros 19 años más a razón de 200 millones de dólares anuales, derivado de los tres mil 800 millones de los seis mil que no se liquidaron.

Más aparte todos los contratos de obra y materiales que sumaban cerca de 76 mil millones de pesos compras realizadas, servicios, no recuperables y los juicios que siguen vivos.

Es decir que el regaño y amenaza del mandamás de Palacio Nacional, no surtió efecto, pero si sirvió para con el escándalo y hasta pedidos de renuncia del Auditor General, se distrajera la atención del análisis completo al gasto realizado por el gobierno de Cuarta durante 2019.

Para el año 2020, vendrá el aumento del gasto en CFE a causa de que el protegido presidencial, Manuel Bartlett, se aventó la puntada de disminuir la edad o años de servicio de los trabajadores para jubilarse y eso cuesta a la paraestatal, es decir a los mexicanos el equivalente a 84 mil millones de pesos, ya que el costo de pensionados se incrementó en 236 por ciento. Pasó de 35 mil 900 millones pesos en 2019 y pasó a 120 mil 789 millones de pesos. Nada mal si el dueño de la luz pagara de su bolsa, pero no. Los cambios al contrato se hicieron en agosto pasado y ya pegaron al presupuesto.

Y como se sumarán los de Pemex (de los cuales no conocemos los de la glosa de 2019), el trenecito, Dos Bocas y desde luego Santa Lucía, donde ya se dijo que incluso el Ejército no rinde cuentas, incluyendo los gastos de los proyectos ejecutivos, estudios no presentados y asignaciones de contratos. Es decir, el gasto presupuestal en esos trabajos tan importantes para la Cuarta. Súmele…