• Tan mal están los de la Cuarta que para cubrir su debacle inventan culpables y “colados”

Miguel A. Rocha Valencia

Sólo en el último trimestre de 2020, inversionistas mexicanos sacaron del país nueve mil millones de dólares para completar un total de 18 mil 760 millones de dólares en todo el año.

A lo anterior debe sumarse que en el mismo año Pemex registró pérdidas por 481 millones de pesos, 38 por ciento más que en 2019 donde alcanzó arriba de 300 mil millones de pesos.

En el mismo periodo los ingresos de la petrolera sumaron 953 mil 730 millones de pesos lo cual implicó una reducción del 32 por ciento, o sea 450 mil millones de pesos frente a las entradas del año pasado.

Con esos dos indicadores podemos hablar de finanzas comprometidas, donde la inversión extranjera se ve cada vez más lejana y se presenta la urgencia de un viraje en las políticas públicas que vayan más allá de un discurso que no convence a nadie frente a las acciones de un gobierno distante de la iniciativa privada.

Porque la tracción es que no hay recursos propios suficientes y tarde o temprano afectarán la administración pública federal y profundizarán la caótica situación económica del país con sus repercusiones en seguridad y salud.

El panorama frente a las elecciones que se avecinan, justo cuando se empiecen a notar los efectos de la caída del 8.5 por ciento del PIB con su contracción en empleo a la que habrán de sumarse las 250 mil víctimas mortales por la pandemia de Covid-19, es algo que seguramente preocupa al Mesías de la 4T y por ello tiene guardado el arsenal de escándalos a estallar, y buscará argucias como la mostrada ayer en la que un “colado” se le acercó para darle una queja.

Este último montaje se vio tan burdo que causó risa. Entrar a Palacio Nacional con la escolta de soldados y guaruras que hay en las entradas, hace inverosímil que un ex presidiario pudiera entrar sin ser detectado.

Peor, que, sin la intervención de algún ayudante, el personaje se acercara tranquilamente a confesarse con el Profeta y más aún que nadie se hiciera presente de inmediato sino hasta pasados unos segundos. Si fuera cierta la versión de “colado”, más de un funcionario y personal de a pie tendrían que ser despedidos, pero no lo harán porque se trató d un burdo montaje, un distractor para mostrar la bondad presidencial.

Bueno hasta las mentada de madre contra El Peje en un avión podrían estar montadas. Curioso, las expresiones de repudio se dieron al final del vuelo y el tlatoani pidió a sus ayudantes que no intervinieran ni tomaras represalias. Si otro fuera el carácter de López Obrador, tal vez lo creeríamos.

Pero bueno eso es harina de otro costal, pero son muestras de que sí hay preocupación en el actual gobiernito, ya sea porque temen una caída en los votos a favor de los candidatos de Morena o simplemente porque ven que el país no levanta en ningún sentido y nos estamos hundiendo.

Incluso en inseguridad los datos son reveladores. Justo en Zacatecas, sin importar la visita presidencial, se registraron 20 asesinatos, 13 de ellos en Fresnillo. En Jalisco y Guanajuato también se registraron enfrentamientos y ejecuciones para más de 80 muertes violentas. Con ello el número de muertos por el crimen superó los 73 mil en lo que va de la presente administración.

Solo son datos estadísticos que no concuerdan con los dichos en Palacio Nacional y que deben tomarse en cuenta hoy con mayor énfasis luego de la reunión virtual López-Biden, donde el estadunidense dijo claramente que nos tratará como “igual”, lo cual indica que, a golpe dado, habrá respuesta sin importar las asimetrías económicas entre los dos países.

El presidente estadunidense dejó en claro que espera reciprocidad. Las interpretaciones oficiales podrán dar “otros datos”, pero lo cierto es que del otro lado del Bravo estarán muy pendientes de nuestro comportamiento. Veremos cómo se mueve el tema energético que será toral en la relación bilateral.

Las señales del caudillo a los senadores de Morena y aliados, posiblemente ya cambiaron, pero son tan incapaces y soberbios que de ellos se puede esperar cualquier cosa, mala desde luego…