YO CAMPESINO

 Yo Campesino / Cada vez peor

Miguel A. Rocha Valencia

Acostumbrados a las mentiras o medias verdades del oficialismo, muchos de plano dejamos de creer el evangelio de todas las mañanas y preferimos buscar los datos que nos revelan una realidad irrefutable: México está cada vez peor a pesar del esfuerzo sistemático de la demagogia oficial por cambiar el panorama incluso con datos reales, pero parciales.

Ahora resulta que, de acuerdo con la 4T, México avanzó 5.1 por ciento en Índice de Paz en lo que va del año, asegurando que eso se debe a la disminución de la violencia, captura de criminales y erradicación de la corrupción.

Claro, aquí se mezclan indicadores como el de la corrup…
[21:00, 24/5/2026] Arturo Suárez: Yo Campesino / ¿Movimiento o país?
* Momento de definición; si 4T salva a México, lo hará a sí misma; lo dudo
Miguel A. Rocha Valencia

Todos hemos visto con claridad que la actual administración del país ha intentado resarcir los daños causados al país por el gobierno del profeta de la 4T, aunque con muy poco éxito derivado de la impunidad con que debe tratar a sus antecesores.

La “herencia maldita” que significó el testamento político del que se fue a La Chingada es demasiada carga, pues conlleva problemas casi irresolubles en materia social, economía y seguridad. Por eso, en este espacio comentábamos antes de las pasadas elecciones que quien ganara se sacaría la rifa del tigre, aunque existía la urgencia de que se mantuviera la 4T.

Y es que el paquete incluye complicidades con el crimen organizado, una inmensa corrupción, redes delincuenciales dentro del gobierno que van más allá de los compromisos tribales propios de la 4T, pero sobre todo un capelo de impunidad con el cual pretenden cubrir todo el territorio nacional.

Por eso, aunque se ven ciertos esfuerzos, no existe la capacidad en quienes integran la nueva mafia en el poder, quienes además de carecer de libertad de acción para enfrentarlos, resolverlos y mantener, al mismo tiempo, el compromiso de impunidad a que los obliga, o al menos así lo dijo la titular del Ejecutivo cuando manifestó que su prioridad era con el “movimiento” y luego, no sabemos si corrigió o adicionó, al apuntar que su compromiso era con el país, pues es la presidenta de México.

Si eso no fuera suficiente hándicap, está la imposición de un gabinete incapaz para la actual circunstancia del país, donde los secretarios se ven cortos, de una medianía que asusta y nos muestra que los de antes y los de hoy cumplen con la “tarifa” de 90 por ciento, lealtad y 10 por ciento, capacidad.

Por eso vemos a secretarios de Hacienda y Seguridad mediocres, que a pesar de tener capacidades, se someten al mandato del Ejecutivo que, como el tlatoani fundador, no acepta a nadie que sepa de “más” porque su palabra es ley y nadie puede estar sobre ella; se sujetan a la voz del amo en turno aunque sepan que está mal, los hacen caer en el ridículo y aparecer como ignorantes, sumisos y mentirosos.

Los datos ahí están, no sólo de encuestas que reflejan, a pesar del peso del agradecimiento por el dinero gratis, la falta de credibilidad en el gobierno; la corrupción en México repuntó durante 2025 y la confianza ciudadana en instituciones públicas mostró un deterioro, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG) del INEGI.

La caída de la confianza no es gratis, deriva de que la gente palpa la mentira que nos quieren vender desde Palacio Nacional. La misma encuesta reveló una menor satisfacción con los servicios públicos. La tasa de población que tuvo contacto con algún servidor público y experimentó al menos un acto de corrupción se ubicó en 15 mil 642 casos por cada 100 mil habitantes, cifra superior a los 13 mil 966 reportados en 2023 y la más alta desde 2019.

Además, 84.1 por ciento de la población consideró frecuentes los actos de corrupción, mientras que el costo asociado a estas prácticas ascendió a 17 mil 707.4 millones de pesos, equivalente a un promedio de 3 mil 865 pesos por persona.

Los contactos con autoridades de seguridad pública fueron los trámites con mayor incidencia de corrupción, ya que 63.5 por ciento de las personas que interactuaron con ellas reportó haber vivido algún acto irregular. Le siguieron los permisos relacionados con la propiedad, con 32 por ciento.

La encuesta mostró caída en la confianza hacia instituciones, incluyendo la Presidencia de la República y secretarías de Estado. Bajó a 46.5 por ciento en 2025, desde 59.1 por ciento en 2023, mientras que en Ejército y Marina cayó más de 10 puntos.

Y de ahí cae la confianza en la inversión, como lo muestran Standard and Poor’s, Moody’s, Wells Fargo, BofA y los hechos que marcan una pérdida permanente en la confianza-país, más luego de saberse que nos mintieron durante cinco años acerca de las pérdidas de Pemex, que superaron el billón 200 mil millones de pesos, las transferencias fiscales que se le han hecho y hasta la colocación de deuda por 600 mil millones para apuntalar a la paraestatal.

Y de ahí, todo para abajo; la construcción cayó al mismo ritmo que la obra pública y privada y, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Empresas Constructoras (ENEC) del INEGI, el valor de la producción registró una caída real de 1.0 por ciento, acumulando 23 meses consecutivos con retrocesos anuales, reflejando la pérdida de impulso en una de las actividades con mayor efecto sobre inversión, empleo y demanda de insumos.

Con ello, se arrastra lo laboral, donde el personal ocupado bajó 0.3 por ciento mensual y 3.2 anual, en tanto que la informalidad empresarial y de ocupación alcanza ya el 54 por ciento de la PEA, que no paga impuestos, no hay prestaciones sociales y cobija actividades ilegales.

Lo peor de todo, como hemos comentado en este espacio, es que la confianza perdida a raíz de la clausura del Nuevo Aeropuerto Internacional de México, es que la confianza se perdió y nos fue peor con las reformas al marco legal. Por eso no hay inversión, aunque ahora quieran recomponer el camino en el tema del agandalle judicial y órganos autónomos que incluyen los electorales.

Nadie le cree a la 4T ni con la agresiva campaña antidelincuencial, siempre que no los toque; en lo económico buscan reducir el déficit, pero es tal la deuda y el reparto gratis de dinero, que eso mismo los aplasta y aleja la estabilización fiscal.

El panorama se ve harto difícil, pero en vez de tratar de sacarnos del hoyo parece que la consigna es hundirnos más en el fango de la arena movediza de la corrupción, complicidades e impunidad con mentiras, medias verdades y desde luego culpando a otros de sus pecados. No sabemos si hay tiempo, pero en un momento tendrán que detenerse.

A lo mejor será necesario tocar fondo con todas sus consecuencias sociales, económicas, de gobernabilidad y estabilidad, aunque no acepten su responsabilidad.

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