• Quitan fideicomisos a impartición de justicia para darle más dinero a militares

Miguel A. Rocha Valencia

Ya nada más falta que les de las… o ¿ya se las dio? Concesiones

Dice el ganso que él manda, que los militares lo obedecen y son lo mejor de México. Empero las acciones del mandamás revelan lo contrario, y en un evidente sometimiento a las fuerzas armadas rayano en lo ignominioso les da todo, desde dinero, concesiones, obra pública, impunidad en el gasto oscuro del presupuesto y hasta los condecora en público.

Ante los militares se desploma, se agacha (o se empina) y de aquél regreso a los cuarteles o denuncias de militarización, se pasó a entregarles áreas estratégicas del país y su administración a cambio de soltar su responsabilidad de proteger a los mexicanos de la delincuencia organizada que contabiliza 169 mil asesinatos y 45 mil desaparecidos durante el sexenio.

Ni siquiera con la existencia de los 115 mil efectivos de la Guardia Nacional donde casi el 30 por ciento dobletea turno en la Marina y el Ejército se logró una de las promesas más importantes del mesías: apaciguar el país, terminar la “guerra de Calderón” y disminuir las masacres mediante los abrazos y no balazos y la entrega de becas que para los criminales no pasan de ser limosnas clientelares.

Tan es así que ya en Estados Unidos se menciona el poco apoyo que hay entre Guardia Nacional y la Fiscalía General de la República en la persecución de delitos federales y peor porque desapareció la policía de investigación a nivel nacional.

Empero, nada es suficiente, ahora ya se sabe que en jugada de tres bandas el ganso se venga del poder Judicial, debilita impartición de justicia y cumple caprichos de los militares pues si a los primeros les quita 15 mil millones de fideicomisos de los cuales son contribuyentes y beneficiarios, a los segundos les crea fondos para financiar las pérdidas que seguramente ya se sabe tendrá el Tren Maya y de ahí, podrán cobrar sus pensiones y salarios.

Porque el Maya no sólo estará bajo la administración con carácter de dueño de la Sedena, sino que además todas las utilidades que de ahí salgan serán para ellos, amén de lo que percibirán del TUA y demás conceptos que se cobren en los aeropuertos bajo su férula como el AIFA que subió de cinco a nueve por ciento.

Sin quitar punto o coma, los lacayos de la Cámara de Diputados aprobaron todo lo que les mandó el soberano patrón, incluso aumentar el cobro a los concesionarios privados de aeropuertos para fortalecer un nuevo fideicomiso de las fuerzas armadas que de tener cinco mil millones hoy superan los 100 mil millones de pesos en su “guardadito”.

Es decir, pase lo que pase con las obras “presidenciales” en manos de militares, estos no van a perder, tienen asegurado el mantenimiento, la nómina y las ganancias a costa del presupuesto o de sacrificar otras áreas como los 109 fideicomisos, incluyendo los de cultura y fomento a la investigación que según se dijo se extinguían para comprar vacunas y al final se fueron a los programas clientelares compra votos.

De los más de 64 mil 500 millones “decomisados” sólo seis mil fueron para vacunas; 26 mil 500 fueron al tren Maya y mil 500 para el transístmico. El desglose de los dineros se conoció después de dos años a través del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados.

Es decir que, si consuma el despojo al poder Judicial, el dinero irá a la Tesorería de la Federación donde el mesías tropical (ya lo adelantó) serán entregados al fideicomiso con el que se pretende blindar del fracaso financiero al tren Maya aduciendo que quita privilegios a jueces, magistrados y ministros para apoyar una obra de beneficio social, si pero de los militares.

Incluso los mismos diputados cuatroteros aprobaron un transitorio donde claramente se dice que los dineros irán a los de verde olivo a quienes el caudillo les vuelve a dar dinero para su administración directa.

Esto aún no concluye, tiene muchas implicaciones porque en al menos seis de los 13 fideicomisos hay dinero de los trabajadores del poder Judicial, incluyendo pensiones, retiros voluntarios o “corridos”, amén de compra de herramientas de trabajo como lentes y servicios médicos.

Vendrán los amparos y este rollo no va a pasar, pero ya sirvió el sainete para ver que el tlatoani está dispuesto a darle “todo” a los que dice le obedecen fielmente., pero por lo que se ve, es todo lo contrario.