• La ley del Mesías tropical: amenaza y chantaje para consolidarse

Miguel A. Rocha Valencia

Como verdaderos eunucos, los dirigentes de Morena en el Congreso federal, bailan al son que les marcan desde Palacio Nacional donde les ordenan qué hacer y cuándo lo deben hacer, como establece el principio de obediencia ciega al tlatoani por encima del mandato popular y la inexistente división de poderes. La Suprema Corte de Justicia también se somete lacayunamente.

Así con una ley positiva que nadie le obliga a obedecer, el Mesías tabasqueño establece su régimen de terror y bajo la premisa de combatir la corrupción en los otros y dar impunidad a los suyos, amenaza y chantajea para lograr sus objetivos y hacer efectiva su interpretación de las cosas.

El régimen del profeta de la 4T no busca hacer justicia ni castigar a culpables de corrupción u otras faltas a personajes del pasado, sino someterlos a través de la amenaza y el chantaje.

Lo peor es que lo reconoce y lo practica con tanto cinismo que es copiado por sus seguidores en gobiernos locales Claudia Sheinbaum en la Ciudad de México,

Tan claro que el brazo ejecutor a nivel federal, el fiscal dizque independiente, Alejandro Gertz Manero y el mismo Ganso de Palacio, reconocieron que, si Rosario Robles Berlanga seguía en la cárcel sin ser procesada a más de un año de ser detenida de manera ilegal, era porque no “cooperaba” para acusar a exfuncionarios de la administración anterior, específicamente a Luis Videgaray y José Antonio Meade.

En cambio, Emilio Lozoya Austin, quien fue extraditado en medio de grandes expectativas y escándalo, sí cooperó con un video y testimonios tan burdos que ni siquiera el verdugo de la FGR ni el garbancero de la Unidad de Inteligencia Financiera, pueden armar un caso que no se les caiga y sean la burla internacional.

El fondo es entonces la venganza. Lo mismo sucedió con los empresarios convidados a jarros de atole en el Palacio del Peje, en donde con el apoyo de la UIF de Santiago Nieto se les “apretó” y al ser llamados uno a uno se les hizo ver la conveniencia de cooperar para la rifa del avión presidencial.

Así lo hicieron varios de ellos, otros se resistieron a aflojar el bolsillo y hoy se les persigue o de plano no se les dan contratos de gobierno que ya ni siquiera pasan por la legal licitación y se otorgan a los dóciles que incluso aceptan condiciones confiscatorias en convenios con la administración morenista, “si quieren”.

Estas negociaciones se realizan en Palacio Nacional donde se chantajea a partir de “expedientes” o carpetas de investigación con la amenaza de ser judicializadas. De esa forma se someten empresarios y políticos a condiciones de la 4T.

Igual fue el caso que mencionamos hace meses del dueño de una empresa editorial especializada en temas financieros a la que obligaron a “desterrar” a uno de los más acertados críticos del caudillo tabasqueño al tiempo que intentan doblegarlo respecto a contratos en cárceles privadas que de ilegal no tienen nada, pero que la Cuarta quiere negociar a partir de la amenaza de carpetas de investigación. Este inversionista advirtió que no se dejará chantajear.

En ese mismo tramo de inserta el caso de los empresarios judíos que supuestamente devolvieron dos mil de los cinco mil millones que Telra consiguió del Infonavit entre 2015 y 2016, luego de un pleito que le pudo costar al organismo de vivienda 15 mil millones de pesos. El cheque se lo dio Gertz Manero a su ídolo en una mañanera, cuando en realidad debió ir a la Tesorería, al SAT. No está claro dónde quedó finalmente se dinero.

Un caso más, es el de Carlos Ancira Elizondo, hasta hace poco presidente del Consejo de Administración de Altos Hornos de México, a quien querían sacarle 200 millones de dólares por la planta de Nitrogenados.

En resumen, lo obligaron a vender su participación en la empresa a un ferviente servidor de la Cuarta, el dueño de Villacero, Julio Villarreal, quien afirman, dará el dinero exigido por el Peje en módicos abonos. Este empresario fue el que aportó y recolectó más millones a la campaña presidencial de López Obrador, “apretado” por el asesor jurídico de la Presidencia, el impresentable Julio Scherer.

Ese mismo sistema de chantaje se da en la Ciudad de México en un intento de someter a la oposición o minimizarla; así se inscribe la persecución de Claudia Sheinbaum contra ex colaboradores de Miguel Angel Mancera, por eso la “migración” de perredistas a Morena como el alcalde en Venustiano Carranza y dos diputadas del PRD. A uno más le advirtieron que si seguía molestando, le “regalarían un auto”, obvio, de formal prisión.

Así son, así se las gastan, la venganza y la urgencia de consolidar un régimen autoritario está en el fondo de todo. Lo bueno es que, en empresarios, medios y algunos políticos, hay resistencia y algunos, como Rosario Robles, prefieren enfrentarse a la Cuarta antes que someterse porque si lo hacen, saben que no podrán volver a levantar la frente. Otros, irán a juicio, si es necesario.