• Entre fraudes y escándalos mediáticos aumentan muertos, contagios y caída económica

Miguel A. Rocha Valencia

En medio de remolinos, se inauguró ayer una pista de aterrizaje sin aeropuerto. Es sin duda un hecho insólito, ya que hasta se realizó la ceremonia de bautizar el primer vuelo de aeronaves sin pasajeros que aterrizo en la base militar de Santa Lucía.

Medio gabinete, militares y al frente, el Mesías de la 4T que miraba en lontananza imaginando cómo va a quedar aquello cuando se termine. Un distractor más al cual se sumará el escándalo que se viene fraguando desde hace poco más de un año para hacer que, la antes amiga Rosario Robles Berlanga, hoy traidora, se convierta en testigo colaborador de la Fiscalía General de la República a cambio de su libertad.

Se trata de que el caudillo de Macuspana insista en cubrir sus deficiencias, venganzas e incapacidad para gobernar para que el “pueblo bueno” siga decepcionándose de un cambio positivo que no llega y a cambio de ello, recibe limosnas y la certeza de un futuro de tragedia y retroceso en todos sentidos.

Lo del supuesto aeropuerto de Santa Lucía, fue otro acto similar al de la llegada de un “cargamento” de vacunas que después de un viaje trasatlántico, fue recibido como un gran acontecimiento por medio gabinete, con todo y discursos, escoltado por militares y resguardado en el Colegio Militar y luego en una “bóveda” refrigerante de un hospital para luego aplicarse a personal médico. Fueron miserables tres mil 500 dosis. Al menos eso dijeron.

Es decir, una gran parafernalia que resultó mascarada con proyección nacional donde se evidenció, como en Santa Lucía, el tamaño del fraude de la 4T y su profeta.

Porque a final de cuentas, lo que aterrizó fue un avión militar con invitados y tres naves vacías de empresas que operan en México y se presumen nacionales. No olvidemos que una de estas últimas, Volaris, intentó despegar desde Toluca por los bajos costos de aquellos tiempos en donde aparecía Enrique Peña Nieto como gobernador mexiquense y Pedro Aspe como el hombre fuerte de la aerolínea.

Poco duró el gusto pues no obstante que se llevaba al pasaje en transporte privado desde Santa Fe a Toluca, las pérdidas de tiempo y conectividad, además de los costos de operación, hicieron que Volaris (incluyendo sus vuelos internacionales), regresaran a la Ciudad de México.

Por ello y aunque el tabasqueño avecindado al Zócalo, ya adelante que el plan no es como el original de hacer un gran aeropuerto Internacional donde se concentren operaciones y faciliten conectividades internacionales atrayendo las de otras terminales extrafronteras como las de Houston, Los Ángeles o Panamá, sino uno ratonero que funcione con el actual de la Ciudad de México y el de Toluca, parece que nos vamos a quedar fuera de competencia mundial.

El de Santa Lucía, aunque no llegará a ser tan doméstico como el de Macuspana (¿Habrá ahí?) ni siquiera alcanzará a tener los alcances del actual Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México que, por lo visto, continuará como el corazón de la aeronavegabilidad de nuestro país.

Eso hará que el aeropuerto de Zumpango tarde o temprano se vuelva una terminal de poco acceso o demanda como el de Toluca. Claro, algunas empresas especialmente nacionales serán obligadas a irse a esas terminales, pero como los costos encarecen operación y bajará su demanda, buscarán cómo regresar al AICM antes que quebrar. Al tiempo.

Pero viene el escándalo con Rosario Robles, otro distractor. Parece que por fin la exsecretaria decidió acogerse, como Emilio Lozoya, al beneficio de testigo colaborador. De otra forma, no dejará la cárcel como se lo advirtió con todo cinismo el mismo Fiscal General, Alejandro Gertz Manero. “Copelas o cuello”.

Así que en los próximos días la experredista y ex amiga del Peje, dirá lo que la FGR quiera que diga a cambio de su libertad y hasta podrá “confesar” que los colaboradores de Peña Nieto no solo son corruptos, sino también culpables de la tragedia del país, de los muertos por la pandemia, que por cierto ya superan los 170 mil y dos millones de contagiados, así como de los más de 72 mil asesinados en dos años.