• Ejército incapaz de dar seguridad; con 100 mil elementos la Guardia Nacional, inútil

Miguel A. Rocha Valencia

Entre la incapacidad del Ejército de otorgar seguridad a vastas zonas del país, una Guardia Nacional que resultó inútil para la que fue creada y ambos cuerpos sólo sirven para corretear, atrapar y deportar indocumentados, México llegó a la conmemoración del 211 aniversario del inicio de su movimiento de Independencia.

Incluso y para regocijo del “comandante supremo de las Fuerzas Armadas” antes del desfile militar, hubo una ceremonia donde habló para lanzar loas al Ganso, Miguel Díaz-Canel, el heredero de la dictadura de los Castro en Cuba.

Pero poco se festejó este día 16, pues mientras los de verde olivo desfilaron luciendo sus marchas y uniformes, miles de mexicanos sufren por la inseguridad que priva en el país donde la delincuencia impune se desató para someter gobiernos estatales y municipales. Al parecer también el federal.

Esa impunidad que les permite someter también a poblaciones enteras, colocarlas en el nivel de esclavos o aplicarles levas para aumentar “soldados a las filas del crimen” obligar a niños y jóvenes a deponer las armas con que las luchan por liberarse del yugo criminal y retormarlas para volverlos sicarios bajo la amenaza de que se suman o los matan.

Algo así como ocurre con la 4 T donde el mesías tropical señala, acusa, sataniza y condena a quienes no son de su séquito. Persigue y encarcela. Mediante el chantaje de “cooperas o cuello”, somete a políticos, empresarios, jueces, magistrados, directivos de organismos autónomos e incluso de poderes constitucionales incluyendo desde luego a ministros.

Ahí están los ejemplos claros, en la cárcel a llevar proceso sin pruebas o testimonios circunstanciales los enemigos; a los de casa se les perdona todo, especialmente si son familiares. No importa que existan pruebas, videos, documentos, audios de sus tropelías. Los cobija la 4T y con eso se lavan sus pecados como sucede con los ex gobernadores que entregaron el mandato a personajes de Morena o a los que señaló el crimen.

Ante los hechos de violencia contra inocentes, se hacen de la vista gorda; Aguilillas, tomado; Tepalcatepec, asediado bajo fuego intenso por horas; de nada sirve que sus pobladores pidan auxilio; tienen la certeza de que tarde o temprano serán sometidos ante la débil respuesta de las Fuerzas Armadas, de la Guardia Nacional cuyo personal tiene la consigna de no perseguir a criminales, más si se trata de una empresa de la delincuencia organizada para traficar armas, drogas o personas.

No sabemos si la autoridad omisa y cómplice, se comporta así por temor o simplemente porque es parte de esas empresas a cuyos miembros perdona, libera, les otorga impunidad y hasta le hace favores.

Ni siquiera sirvió de algo que un ex gobernador, el de Michoacán alzara la voz para denunciar la injerencia de las bandas criminales que mantienen bajo el terror a castas zonas de la entidad.

Se le ignoró, se le tachó de “politiquero” mientras la gente es masacrada y secuestrada. En otras entidades, los entonces mandatarios prefirieron guardar silencio, quedar bien con el machuchón de Palacio y recibir a cambio un premio por los servicios prestados a la delincuencia.

Esa es complicidad de un gobierno que esperamos que tarde o temprano, si un día este país deja de ser narcoestado, le sea reclamada por la justicia.

Que buen día para festejar la Independencia bajo el asedio de las balas. En tanto, las Fuerzas Armadas actúan con tibieza, cobardía o consigna; desfilan pomposos y echando tipo por las calles de la capital del país.

La pregunta es: ¿A quién podemos recurrir los mexicanos para exigir que el Estado cumpla con su responsabilidad de darnos seguridad? Obviamente que no al caudillo de Tepetitán.