• El ganso marca ruta y agenda para aspirantes a la presidencia ¿Los dejará?

Miguel A. Rocha Valencia

Los problemas del país son tan graves que ahora el machuchón de Palacio Nacional busca, como siempre armar un show para distraer la atención y exhibir a sus “corcholatas” o descobijar a posibles candidatos de oposición a la presidencia de la República, aunque al mismo tiempo realice acciones que “hablan” de sus intenciones de mantenerse en el poder sin importar lo que haga.

Pero, además, en ese robo de cámara deja fuera a quienes ya se apuntaron y van en paralelo y que parece desestimar, como si tuviera su lista a modo con sus favoritos, incluyendo a los priistas que podrían aspirar como el gobernador de Oaxaca, Alejandro Murat.

Insiste en placear a su “corcholata” favorita (así le dice) Claudia Sheinbaum que, en vez de avanzar, se desgasta a medida que se mimetiza en discurso, acciones y desplantes con el caudillo, revelándose como la más débil pues no brilla con luz propia y deben prestarle reflectores de Palacio Nacional. Su imagen está cada vez peor.

Por su parte y aunque no lo sacan mucho a relucir, Marcelo Ebrard, secretario de Relaciones Exteriores hace malabares, berrinches entripados y parece tener una agenda distinta o al menos paralela a la de su patrón, pero con esfuerzos propios se mantiene y a nivel nacional tiene mayor imagen que la regenta.

El secretario de gobernación Adán Augusto López, con todo y su buen arranque y posterior debacle, pareciera una comparsa de los otros dos, el relleno y posible alternativa por si la regenta no aguanta el último tramo o la encuesta.

Pero curiosamente “olvida” el ganso que dentro de las filas morenistas hay un aspirante que sin ser mencionado ni favorito, realiza un trabajo efectivo y aunque se contrapuntea con el caudillo, hace esgrima para no salirse de la foto y plantea una agenda serena, objetiva y de país, no de partido o movimiento.

Tan es así que está convertido en el único que sostiene una relación cercana con los grupos empresariales, clases medias, intelectuales, científicos y desde luego, se pone de parte de la Universidad Nacional Autónoma de México, de las mujeres agredidas, la atención a la salud de niños y adultos, además de plantear la necesidad de unidad nacional en vez de sembrar divisiones, incluso en el Senado donde es coordinador de Morena, aún.

Es ahí donde Ricardo Monreal Ávila plantea la necesidad de negociación con fracciones partidistas, niega la confrontación como método y rechaza la satanización de los de enfrente como recurso.

Afirma estar con el jefe del Ejecutivo, pero plantea sus diferencias de percepción y acción política con claridad. Lo más reciente fue en el tema universitario donde se declaró abiertamente a favor de la UNAM.

Pero la esgrima no dura mucho, dice que irá a la encuesta de Morena donde reconoce un fuerte apoyo de las bases y no de la cúpula dirigente sometida a los dictados del mesías tropical. De hecho, el zacatecano ya se subió a la campaña abierta en que se encuentran sus competidores y dice que no va a declinar como lo hizo años atrás en la elección de jefe de Gobierno de la Ciudad de México.

Veremos si lo hace, la cercanía de organizaciones de la sociedad civil y algunos grupos políticos, lo ven como alternativa incluso dentro de Morena dado que su agenda personal resulta congruente con lo que hoy plantea y su resiste las invitaciones y los golpes que le van a llegar (si es que aún no los recibe) desde Palacio Nacional.

Los tiempos se agotan y seguramente después de las elecciones en seis estados donde se da ventaja a Morena, se realizará la carrera parejera con todo y mano negra, pensando en que el profeta de la 4T no hará cosas “raras” para intentar retener el poder, como afirman ya advirtió y de lo cual, a nadie habrá de extrañar.