• Mercado externo refleja su peor caída en 15 meses; baja representó más de siete mil mdd

Miguel A. Rocha Valencia

Dirán que es coincidencia, pero las exportaciones y compras mexicanas al exterior, crecían a pesar de todo, pero a raíz de los reclamos y actitudes anti “imperialistas” del inquilino de Palacio Nacional, empezaron a surgir problemas.

Y aunque la baja en las exportaciones petroleras se ven forzadas por una disminución en la producción, que se disfraza como política pública de utilizar y refinar hidrocarburos en el país, la verdad es que para los analistas las baja en el mercado externo que arroja un déficit de más de tres mil 900 millones de dólares en un solo mes, es reflejo de las políticas adoptadas en México.

Podrá culparse por ejemplo que, en el ámbito de los automotores, la escasez de unos chips hizo recular la producción y obvias exportaciones, pero lo curioso es que otros sectores como el manufacturero se ven afectados, a grado tal que, de mes a mes, las ventas totales registraron en dólares a 40 mil 313 millones, que reflejaron una caída del 4.6 por ciento en agosto.

Con ello se confirma la tendencia a la baja, ya que anualizados, los envíos de mercancías al exterior en el primer semestre del 2021, disminuyeron 5.5 por ciento.

En cuanto a las importaciones también bajaron en un 3.36 por ciento, para sumar 44 mil 216 millones de dólares. En ambos casos según el Inegi, es la mayor caída en los últimos 15 meses. El problema que ven los analistas, es que parece ser una tendencia generalizada, más si se toma en cuenta que el 95 por ciento de ese comercio se realiza con Estados Unidos.

Es decir que los coqueteos oficiales con bloques económicos, políticos totalitarios y dictatoriales del actual gobierno le están costando dinero, empleo y oportunidades a los las empresas y trabajadores mexicanos a quienes se les complica la existencia en territorio nacional pues les cancela oportunidades de empleo y superación.

Tan es así que tampoco el aumento en los flujos migratorios de mexicanos indocumentados o legales hacia otras latitudes, especialmente hacia nuestros vecinos del sur, van en incremento. El Instituto Nacional de Migración reconoce que un explosivo crecimiento del fenómeno y se calcula que no menos de 60 mil connacionales pretenden cruzar la frontera cada mes, sumándose a los 200 mil ilegales que de diversas naciones lo intentan.

Las estadísticas revelan que ese flujo se quintuplicó precisamente en los dos años más recientes, incluyendo a aquéllos que buscan huir de la violencia existente en sus comunidades. O sea, no sólo se trata de personas sin trabajo, sino también de refugiados.

Esto es que no sólo se trata del deterioro en las condiciones económicas de los mexicanos, cuyo número de pobres totales aumentó en 3.8 millones de personas en lo que va de esta administración y la caída en los salarios que llevó al aumento a 15 millones de los pobres alimentarios, sino que también, miles de personas originarios de los estados de Michoacán, Guerrero, Chiapas, Oaxaca, México y Jalisco, buscan escapar de la violencia de los criminales que los secuestran o asesinan, muchos de ellos son niños.

Respecto a la “medición multidimensional” de la pobreza, el Coneval señala que en 2018 había 51.9 millones de pobres y que, a agosto pasado, el número creció a 55.7 millones, con lo cual se cumple el anhelo de la 4T y su profeta, de hacer de México un país de pobres, aunque habría que añadir que con ello también aumentó el número de miserables.

Tan es así que la misma fuente revela que en pobreza extrema se registró un aumento de 2.1 millones, por lo que el segmento creció de 8.7 millones a 10.8 millones, lo cual seguramente cae como “anillo al dedo” a quien gobierna este país, pues ese es el plan para tener más clientes para sus programas electorales.

Y lo peor no es eso, sino que los pleitos del jefe de la 4T, que además resultan groseros e inútiles porque responden a tiempos viejos y fracasados, pueden escalar y con ello traer más pobreza al país. Claro, ese parece ser el plan.