• López acepta el ridículo a cambio de marcar la agenda mediática

Miguel A. Rocha Valencia

Está visto que a López no le importa hacer el ridículo ni que hagan escarnio de sus ocurrencias si con ello distrae la atención mediática y popular. Lo de la no rifa del avión y la consulta para juzgar a expresidentes, son la muestra más clara de que su deseo es sacar de la agenda nacional otro de sus ridículos como fue la extradición del hijo de su compadre Emilio Lozoya Thalmann y desde luego, la trama por él aceptada de los recursos ilícitos para sostener su campaña de lustros en pos de la Presidencia.

No quiere que se hable de los latrocinios de sus hermanos, nueras e hijos, mucho menos de la corrupción que aflora en muchos de sus colaboradores cercanos a quienes defiende insultando a todo aquel que los exhibe. Sus reacciones son cada vez más violentas, su irritación se vuelve incontenible incluso para con sus paisanos que le reclaman la doble vara con que mide.

Tampoco quiere que se hable de muertos, él no los ve, los niega a pesar de que se van abultando en la conciencia colectiva y le cobrarán factura a la Cuarta tarde o temprano porque son muchas decenas de miles los que han desaparecido gracias a su negligencia, ignorancia y terquedad.

Menos quiere el tlatoani de Palacio que se mencionen sus acciones en favor de criminales que libera, apapacha y ofrece apoyo del gobierno incluso dándose tiempo para saludar a los parientes.

En la Ciudad de México ya no se habla de los tres presos ligados al Cártel de Sinaloa que se fugaron del reclusorio Sur de la manera más inexplicable: Víctor Manuel Félix Beltrán, (apellidos de prosapia en el crimen), hijo del compadre y consuegro de Joaquín Guzmán Loera, Luis Fernando Meza y Yael Osuna Navarro, los tres con petición de extradición a Estados Unidos, igual que Ovidio Guzmán. Finísimas personas todas y de las que no se acuerda la jefa de Gobierno.

De crisis económica tampoco quiere hablar, para él estamos muy bien, aunque la OCDE hable de una caída superior a dos dígitos y sea reconocida por el secretario de Hacienda, Arturo Herrera.

Subestima lo que nos depara el futuro cercano y busca cómo escandalizar a la sociedad mediante denuncias y eventos que la verdad, parecen fijaciones, persecuciones patológicas, ya que además encuentra enemigos en todos los rincones.

La verdad es que sus cercanos han de pasar las de Caín ante la permanente sospecha de traición en que se desenvuelve lopitos. Hay quien afirma que su delirio es patógeno para él y quienes le rodean pues la amenaza y el chantaje se cumplen a la menor provocación.

Pero ahí está la realidad, Pío López, acarreador de dinero de dudosa procedencia, aunque hay algunos detalles que indican de dónde llegaron, no sólo de Chiapas sino también de la Ciudad de México, Zacatecas, Veracruz y desde luego Tabasco donde el desfalco es tan grande que no lo puede tapar con regaños a la población ni con amenazas a medios de información. Sus propios paisanos lo acusan y revelan su carácter real.

Lo grave es que el de Tepetitán, Macuspana, Tabasco, ya eligió el camino, parece que no tiene retorno. Está tan desesperado y urgido que hace lo que dijo que no haría: convocar un juicio que dejaba al pueblo y cubrir la corrupción que prometió combatir, porque en la de la Cuarta está su familia hasta el cuello.

Ya vendrán nuevos videos, pero no de Lozoya, ese personaje ya dejó de ser útil, es más escándalo lo de los tres hermanos de López y sus nueras, sin olvidar a los personajes de su gabinete que ya le salpicaron el plumaje con el lodo de la corrupción y qué él mismo se encargó de aceptar cuando dijo que si recibió dinero y vivió de aportaciones del “pueblo bueno” pero que no registró ni pagó impuestos por ellos.

Se sigue complicando la vida de los mexicanos.