• Ante el fracaso, la cuarta va por dinero, consultas, escándalos y violaciones 

Miguel A. Rocha Valencia 

Queda claro, a Morena ya no le alcanzan seguidores para acomodar la ley a su manera y violentarla impunemente por eso, le entró la urgencia de apurar la mentada consulta popular para legitimarse con la proclama en vez de obedecer la Constitución.  

Tan mal están que, a pesar del discurso triunfalista, ya tampoco les alcanza en lo económico y apoyados en el argumento de la emergencia sanitaria, van sobre los dineros no de 55 sino de 109 fideicomisos, hasta los de urgencias para que el tlatoani olmeca tenga otros 68 mil millones de pesos a su disposición para comprar votos a través de sus programas clientelares. 

Y tan no les alcanza en lo económico ni lo político, que quieren “incentivar la participación ciudadana” para darle vuelta a la Constitución antes de correr el riesgo de perder la mayoría absoluta en el Congreso. 

Por eso mayoritean y se imponen en la Cámara de Diputados federal, sin importarles que exhibirse ante una sociedad que cada vez los ve más como lacayos del Ejecutivo que de quienes los eligieron y deberían representar. 

Al mismo tiempo desde el Senado, los morenos vieron que no pudieron ni siquiera conseguir la mitad del dos por ciento del electorado para demandar la “consulta” que los ponga por arriba de la Ley, de los comicios, de los órganos electorales y de los congresos federal y locales. 

Ahora ante el fracaso y ridículo con que se exhibieron plantean bajar al uno por ciento y si tampoco lo logran –sólo juntaron 800 mil firmas con todo y trampas-, dirán que la mitad y posiblemente lo hagan, pero al final, lo van a pagar en las elecciones. Ese resultado mostró que ya no cuenta Morena, con un respaldo tan grande como pensaron. 

Ellos mismo pusieron en la ley el dos por ciento, ahora lo quieren bajar. Tal vez si puedan alcanzar la meta, pero su permanencia absoluta en el poder ya estará acotada por la trampa legal que impondrían por la vía del mayoriteo y el albazo. 

En lo económico, dice y asegura el profeta de la cuarta que estamos bien, que ya vamos en recuperación y a la mejor tiene razón, pero para alcanzar los niveles anteriores a la pandemia van a tardar al menos dos años. La urgencia entonces es contar con dinero para la compra de votos disfrazada de programas asistencialistas a fondo perdido y para ello no les importa golpear a la ciencia, a la cultura y hasta los riesgos de desastres. 

Van como marabunta por todo el dinero público, esté donde esté, violando la ley, intentando acabar ilegalmente con instituciones como los fideicomisos. Ya secaron las arcas nacionales; exprimen a los causantes, los persiguen y chantajean para seguir comprando seguidores. 

Eso también se les va a acabar; la propia lentitud de la recuperación hará que haya menos ingresos a la hacienda, donde quieren poner liquidez, violando, como dijimos, la ley, como lo denunció el jurista Jaime Cárdenas en el Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado. 

Veremos simultáneamente más escándalos mediáticos, acusaciones como la de Claudia Sheinbaum contra una persona que simpatiza y apoya un movimiento de mujeres y se atrevió a llevarles de comer, pero de los millones de pesos de origen desconocido que conseguían para López, no dicen ni Pío. 

Si, están mal, se ven mal, están preocupados, irritados y habrá reacciones muy duras contras las instituciones, las personas, los medios y los periodistas.