• Falso se vio el Ganso al rodearse de sus empleadas para fingir empatía por las mujeres

Miguel A. Rocha Valencia

Ridículo, grotesco se vio el Profeta de la 4T rodeándose de sus empleadas para la foto e intentar enviar un mensaje de solidaridad o entendimiento a las mujeres que ayer celebraron su Día Internacional.

No sé quién se lo sugirió, pero fue tan mal armado el tinglado que se vio forzado, con desorden e improvisación. Las empleadas del Ganso se vieron tan forzadas que cuando a viva voz las arengaron para que gritaran “es un honor estar…” de plano no acompañaron el coro, se veían avergonzadas. Y el tlatoani olmeca no sabía si reír o enojarse más.

Salió mal el numerito final de la mañanera y peor estuvo la actuación de la policía y militares que contuvieron las marchas feministas, agredieron a periodistas, soltaron gases y hasta francotiradores que semiocultos por los torreones de Palacio Nacional, escogían “blancos” con algo que parecían rifles de alto poder con mirillas telescópicas que al final se explicó que eran inhibidores de drones.

Lo que llama la atención es que el rifle apunta para abajo y no para arriba, o qué, buscaba drones a ras de piso, o será que estos “inhividores” como escribió el jefe de prensa de Palacio son distintos, hasta en su ortografía.

Acciones y políticas del Mesías Tropical que desdicen todo discurso de empatía o apoyo a las causas feministas y que representan a la mitad de la población mexicana, incluyendo a la que vota y que tal vez, recibe alguna de las dádivas institucionales a cambio de que acepten sin reservas que el gobierno de la 4T es el más bondadoso de todos regalando el presupuesto, nuestros impuestos en vez de generar mejores condiciones de vida a las mujeres.

Féminas a las que el “Machuchón” de Palacio Nacional, les quitó las guarderías para sus hijos, a esas a las que les cerró los refugios para mujeres agredidas o a aquellas que, por sus razones, se ganan la vida en el sexoservicio y a las que no sólo se les quitaron las ayudas económicas, de asistencia sanitaria y refugios, pero que, además, son perseguidas y revictimizadas en las agencias del Ministerio Público cuando presentan quejas por agresiones.

Acciones que justifican las mujeres de la 4T, ya sea desde la secretaría de Gobernación o incluso de los congresos dominados por lacayos de Morena que son incapaces de protestar ante los atropellos ordenados por el caudillo tabasqueño. Para esas damas con poder, se aplica la máxima de “obediencia ciega”. Al fin y al cabo, son simples floreros que sólo ocupan un puesto y cobran por ello, pero no deciden nada pues desde el púlpito de Palacio Nacional, les llegan las consignas y el dogma a seguir.

La verdad da pena ver a personas como la antes soberbia y millonaria ministra “fifí” Olga Sánchez Cordero, que a su edad se trague la vergüenza de ser humillada incluso por sujetos con menor jerarquía económica, cultural y profesional, que la hacen a un lado a pesar de ocupar el segundo lugar en el organigrama presidencial.

De la gobernadora de la Ciudad de México, no nos extraña, siempre fue alfil del tabasqueño y a su sobra creció políticamente, sabe que el sometimiento es necesario si quiere mantenerse donde está y crecer. Soportar hasta la ignominia, como lo hacen más de una “rabiosa” feminista desde el Congreso. El premio: mayor poder y dinero.

La marcha en sí, se realizó como se esperaba, sus espejos en provincia imitaron acciones y aunque desde los monitores de Palacio Nacional, del C4 y C5, se burlaban de las mujeres, muchas de las cuales ya fueron marcadas, la lucha no quedó en pintas, consignas o destrozos. El Ganso de Macuspana dejó una vez más su sello: un muro de miedo que fue derribado finalmente y que es premonitorio de que lo que más adelante harán las mujeres por el país.

Ellas, las ofendidas, agredidas, asesinadas o violadas, son la verdadera esperanza de México, incluyendo muchas de las que hoy agachan la cabeza al paso del Mesías, del emperador de Palacio que en menos de cuatro años tendrá que irse culpando a los “corruptos de antes”, conservadores y enemigos de su fracaso, del destre económico, de salud y violencia en que dejará hundido al país, convertido para entonces, en un camposanto con más de 350 mil muertos en su conciencia a causa de pandemia y asesinatos.