• Problemas del país se ahondan, acusa a los enemigos, pero no ve sus fallas

Miguel A. Rocha Valencia

Con su evidente fracaso e incapaz de dialogar con nadie, el mesías tropical monta en cólera permanentemente, no la oculta ni en público y en Palacio, los gritos, descalificaciones, ninguneos y regaños, ya son pan de cada día.

Su intolerancia ante su propio fracaso la mostró groseramente en Cajeme con su expresión ¡Al carajo! A sus críticos, en este caso por la “importación” de médicos cubanos que sólo revelaron su urgencia de comprar simpatías con dinero presupuestal, así como lo hace con ninis, ancianos y campesinos empobrecidos por sus políticas clientelares.

Igual cuando cínicamente ordena al presidente de la Suprema Corte de Justicia, Arturo Zaldívar, respaldar el ocultamiento los datos de las compras de vacunas o cuando se niega el acceso a las asignaciones de obra pública y compras de manera directa. Sin normatividad, transparencia o convocatoria abierta alguna.

Con ello, no sólo oculta la gran corrupción que ya se refleja en la administración de la 4T, sino también causa retrocesos locales e internacionales en transparencia e inversiones.

Como buen peje, por su boca muere, él mismo se mete en problemas como con aquello de cuidar a los criminales por ser seres humanos y por lo cual, le llovieron críticas e hicieron arquear las cejas de los jefes de las agencias internacionales de seguridad y no dudamos que alguno que otro mílite de alto rango que, a pesar de saber la consigna, pensaron se mantendría en secreto a voces, sin el reconocimiento oficial del mesías.

Las cosas se complican más y en esa medida, la agresividad del machuchón de Palacio Nacional irá en aumento, especialmente porque “nada le sale” bien, la agente suya prefiere tomar distancia prudente para que no los salpique la furia del caudillo, con lo cual, se aísla más de la realidad y sólo cuenta con “sus datos” como referencia de una realidad que se le niega todos los días.

Se pondrá peor cuando porque la espiral de violencia propiciada por la impunidad de que gozan los criminales se hará cada vez más visible; la veremos en elecciones, en el corredor del Pacífico con el resultado de más asesinatos, migración y miedo.

Temor que se generaliza ya no sólo por los criminales sino por el futuro del país, por la nueva ocurrencia, venganza o agresión del profeta de la 4T, mientras que las noticias no pronostican nada bueno.

Vendrá sin duda el fracaso absoluto de su plan dizque para contener la inflación, que, de entrada, mostró su nula efectividad aun con la quita de aranceles; las importaciones ya traen consigo la suma de la carestía del país de origen.

No quiere ver el caudillo de Tepetitán que él mismo rompió cadenas de producción, comercialización y apoyos pretendiendo alzarse como el benefactor de campesinos para que votaran por su proyecto.

Reciben el dinero como el de sembrando vida, pero cada vez es menor el número de hectáreas sembradas y productivas especialmente de temporal, simplemente porque los fertilizantes duplicaron su valor, faltan semillas mejoradas, créditos de avío y refaccionario, pero, sobre todo, la posibilidad de acceder a mercados atractivos.

La alianza del ganso no fue con productores sino con comercializadores, con quienes siempre ganan con el acaparamiento, procesamiento e industrialización, no con los campesinos quienes si bien subsistirán con el “traspatio” no entregarán cuotas de granos para el consumo nacional.

Si hubiese dudas de ello, el propio Antonio Guterres, secretario general de la ONU advirtió que se vienen meses y años muy duros donde millones de seres más, pasarán hambre aguda.

Los datos no mienten; México cayó en productividad y a nivel mundial, el número de personas con hambre creció: en 2020 fueron 155 millones; el 2021 la cifra subió a 193 millones y este año la cifra se disparará en varios millones más. Pero eso sí, el secretario de Agricultura de nuestro país, Víctor Villalobos, presumió un convenio con Haití para intercambio agrícola.

Los precios no van a bajar, eso es mentira. Tan sólo el valor del trigo panificable subió 73 por ciento, el de maíz para consumo humano en 43 por ciento y por ahí súmense todos los derivados.

De plano quien se acerque al caudillo para darle consejo o informarle, deberá tener mucho cuidado, porque o lo regañan o lo corren. Lo bueno es que quienes no estamos ahí, podemos decirle ¡Al carajo!

Lo dicho, lo peor está por llegar