• Mesías contesta a exembajador que lo critica con la liberación del “Güero” Palma

Miguel A. Rocha Valencia

Sin el menor rubor, transformado en un lacayo sin vergüenza, el coordinador de Morena en el Senado, Ricardo Monreal, alzó la mano para amenazar al pueblo de Tamaulipas con la “desaparición de poderes” porque el Congreso local, se negó a convalidar la farsa armada en la Cámara de Diputados federal contra su gobernador Francisco García Cabeza de Vaca para desaforarlo y juzgarlo por supuestas deudas con Hacienda.

Monreal, el hermano privilegiado expriista con gustos extramaritales similares al de su hermano que pretende la gubernatura de Zacatecas y quien tiene a otro consanguíneo de nombre Cándido en cuya planta deshidratadora San Felipe, en Río Florido de Fresnillo, se encontraron 14.5 toneladas de mariguana que ahí se secaba y empaquetaba. No pasó a mayores.

Sólo ese antecedente familiar porque ya sabemos que los morenos de hoy que antes fueron del PRI o del PRD o del PT, no son iguales a los de antes, son peores, son la suma de todo lo anterior y con esa calidad, se alzan para acusar, condenar y crucificar a otros que le caen mal al Ganso de Macuspana aunque se pongan en ridículo y muestren la estatura política y supuesto doctorado en derecho que dicen lograron con estudio y esfuerzo. Al final de cuentas evidencias que sólo son adornos, papel frente a la miseria humana y profesional que presentan.

A cambio, y como si fuera una respuesta a las críticas del ex embajador de Estados Unidos en México, Christopher Landau, sábado y por la madrugada, en lo “oscurito”, por instrucciones de un Juez segundo, que seguramente tampoco es corrupto ni será investigado o perseguido por las fuerzas pejistas, liberaron a Héctor Luis Palma Salazar, alias El Güero Palma, uno de los líderes históricos del Cártel de Sinaloa, compadre y amigo de Joaquín Guzmán.

Pero el Oráculo de Palacio sólo pudo decir que fue un “sabadazo” porque tenía más urgencia por denostar, golpear y acusar al periódico El Norte, por apoyar a un candidato de la corrupción y la ineptitud para la gubernatura de Nuevo León. Una vez más, quien no es igual que los “otros”, se lanzó contra los medios y se inmiscuye abiertamente en el proceso electoral sin decir nombres, pero defendiendo a su candidata de Morena que hasta hace poco militaba en el tricolor.

Ahí no hay falta porque el Mesías Tropical dice que no es corrupto y firma pactos que los otros deben cumplir, él no porque simplemente hace lo que quiere y cuando quiere, no importa que fuera del país lo vean como el tiranozuelo que es, el de la política de abrazos, no balazos, por cuya pasividad o complicidad, el crimen organizado se apoderó de la cuarta parte del territorio nacional, obliga a niños de Guerrero a armarse para defenderse y protege a sujetos acusados de violación y con obvias ligas con delincuentes como el cártel de los Beltrán Leyva.

Ni que decir de la abierta protección al Cártel de Sinaloa, uno de cuyos principales exponentes fue liberado por un juez al que el Ganso no mandó investigar. Tampoco a eso se refirió el senador que quiere eliminar los poderes en Tamaulipas por no cumplir un capricho de su amo y que operó el consejero jurídico de Palacio, el cada vez más impresentable Julio Scherer.

Proceso que se llevó en paralelo con una sección instructora a modo, que desde luego exoneró a uno de los suyos, el senador Cruz Pérez Cuéllar, acusado de beneficiarse con la nómina secreta del exgobernador César Duarte. Claro es de Morena y sólo por ese hecho, es inocente de las acusaciones que le fincó la Fiscalía de Chihuahua. O ¿No?

Mejores ejemplos no se pueden presentar respecto a lo que pretenden el Caudillo de Tepetitán y sus huestes para quienes la Ley del Ganso es lo que él diga, eso es hacer justicia, lo demás, incluyendo la Constitución, sus leyes secundarias y reglamentarias, los códigos federales y estatales sólo existen cuando así conviene. Lo mismo que los pactos como el que se firmó en Palacio Nacional para que mandatarios no interfieran en las elecciones y se apeguen a los lineamientos legales.

Claro si el Profeta de la Cuarta lo hace, es justicia, no es violación a la norma ni al pacto. Igual hará con aquél papel que firmó dizque ante notario en el cual se comprometía a no pretender la reelección, pero no se eximió de ampliar el período como hoy quiere se haga con el Presidente de la Suprema Corte. Una vez se declaró muerto y como Mesías, resucitó y hoy es residente por la vía democrática, ese camino que hoy pretende destruir para que nadie más lo use.

El problema es que si en dos años “logró” lo que nadie en siete décadas en materia de retroceso en lo económico, justicia, seguridad, paz social, salud, educación y en prácticamente todas las áreas del quehacer nacional, incluyendo las relaciones internacionales, da miedo imaginar lo que haría más allá de los seis reglamentarios de hoy.

Como ya dije votar por Morena sería votar contra México.