• Con o sin reforma, López hace lo que quiere con presupuesto

Miguel A. Rocha Valencia

La verdad es que lo de la reforma a la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria para que López modifique el presupuesto a su antojo, resulta una auténtica burla del Ejecutivo, que durante el año pasado y el presente, ha hecho lo que ha querido con el gasto, incurriendo, como lo comentamos en anteriores entregas, en violaciones graves como subejercicios y asignaciones indebidas.

De hecho, López Obrador tendría que ser sancionado y hasta inhabilitado por lo que hace con la Ley de Presupuesto de Egresos, cuyos dineros están debidamente etiquetados y supuestamente no se pueden cambiar a capricho de nadie, si el Congreso no lo aprueba.

Tan sólo, bajo el pretexto de supuestos ahorros, López ordeñó a diversas dependencias, entre ellas la de Salud, cerca de 350 mil millones de pesos; los gastos generales de las entidades públicas, subrayadas por el prócer como “corruptas”, vieron disminuir sus gastos de operación. A otras simplemente les ordenó gastar en cosas para las que los recursos no estaban etiquetados.

A la Secretaría de Agricultura, la obligó a eliminar recursos destinados al apoyo de pequeños productores: les encareció el crédito de la Financiera Rural, eliminó los dineros para compra de equipamiento y refacciones y les borró todo el apoyo a la comercialización que se daba a través de la Agencia de Servicios a la Comercialización y Desarrollo de Mercados Agropecuarios, (Aserca).

Fueron cerca de 24 mil millones de pesos los que eliminó López acusando a los dirigentes de corruptos y que les iba a dar el dinero directo a los productores, pero no fue así; el rubro se cambió para Sembrando Vida, que implica plantar árboles sin ningún concierto o vocación de la tierra, en tanto que las hectáreas generadoras de alimentos, quedaron marginadas.

Esto no lo podemos desestimar, lo que sigue, será precisamente escasez de alimentos, salvo que se aproveche la coyuntura para que México importe de Estados Unidos “grandes cantidades de productos agroalimentarios” como lo concertó Marcelo Ebrard con aquél país, junto con convertir a la Guardia Nacional en el muro que detiene la migración hacia el norte.

Pero más allá de este tema y del daño causado al sector salud, está el hecho de que López desvió el año pasado, más de 834 mil millones de pesos, entre ellos los casi 102 mil millones que se le asignaron de más para que de ahí salieran los apoyos a Pemex y la refinación. Tenía autorizados 27 mil y gastó 128 mil millones.

Ni hablar con Hacienda que de 22 mil millones aprobados, gastó más de 48 mil y así sucesivamente. A Sedena le quitaron siete mil y luego le devolvieron 17, más contratos de obras como el aeropuerto de Santa Lucía.

El punto está que con o sin reforma, López Obrador hace lo que le viene en gana con la complicidad obviamente, de las Secretarías de la Función Pública, Hacienda y los diputados federales de Morena, que controlan sin lugar a dudas a la Auditoría Superior de la Federación, a cargo de David Colmenares Páramo, que, aunque tuviera dientes, seguramente nada haría.

Así ¿Quién detiene a López, quien sin reforma hace del gasto público su bolsa personal?5