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  • Sociedad, organizaciones y gobiernos estatales, deciden qué hacer; el golpe económico será sin precedentes

Miguel A. Rocha Valencia 

La actitud del subsecretario de salud Hugo López-Gatell para justificar al presidente de la República en su necedad de convocar a mítines propagandísticos, trajo consecuencias.

Ya de por sí, amplios sectores de la sociedad, enterados de las fallas de López-Gatell en su desempeño durante la crisis de H1-N1 en la administración de Felipe Calderón, con su actitud servil, causó una caída en la poca confianza en el mensaje oficial respecto a las de por sí lentas acciones del gobierno frente al Covid-19.

Tanto, que a pesar de sostener que estábamos en fase uno, la sociedad actúa ya de manera discordante e incluso diez gobiernos estatales decidieron caminar por su lado e iniciar el cese de clases a partir de ayer y no como lo anunció el secretario de Educación federal, Esteban Moctezuma Barragán a partir de la próxima semana.

Y si tampoco se ha llamado a no salir o asistir a lugares públicos, la gente ya dejó de hacerlo, lo mismo que otras actividades como acudir a misa donde la Iglesia Católica anunció que no habrá ceremonias con gente hasta nuevo aviso.

Muchos más, dejaron de viajar lo mismo al interior que al exterior del país.

Es decir, pocos respetan el ritmo marcado por el gobierno federal, ya que las noticias que llegan del exterior, son extremadamente alarmantes y eso hace que instituciones civiles, gobiernos estatales o personas en lo individual asuman medidas al margen de lo que diga la autoridad central.

Peor si encontramos a un «científico» como López-Gatell que otorga una autoridad moral al su patrón, el presidente para justificar que convoque a mítines propagandísticos y donde quienes corren el mayor riesgo son los asistentes y de ahí sus familias.

Eso ocurre cuando falta lo peor, ya que, si la epidemia puede llegar, dañar y superarse en doce semanas con todas sus secuelas en salud, lo que sigue será muy difícil, pues la economía estará afectada en alto grado. Los expertos dicen que se perderá el cuatro por ciento del PIB, cuando ya de por sí estábamos mal, precisamente por políticas equivocadas y no se vislumbraba ningún crecimiento por segundo año consecutivo.

En esto último tampoco se está tomando ninguna previsión, con todo y la caída del petróleo que ya anda por los 22 dólares, menos de la mitad prevista en la Ley de Ingresos 2020.

Estamos en el peor de los escenarios y no se ve que ningún funcionario del gobierno de López Obrador tenga la estatura para sumir liderazgo, ni siquiera el presidente para sacar al país adelante.

En verdad esto es una verdadera pesadilla que apenas inicia y de la que no sabemos cuándo vamos a despertar.

¡Gracias señor presidente!