• Cacareó López sus programas, y de las crisis de salud y económica, promesas y mentiras

Miguel A. Rocha Valencia

En una mañanera López dice más. Fue el mensaje reiterado de los pobres, la promesa de crear dos millones de empleos en nueve meses, la lucha contra corrupción y el crimen, y muy marginalmente lo que se hace contra la pandemia. Eso sí, insistió en que la Iniciativa Privada se ajusta a la Cuarta o queda fuera. De hecho, los ignoró.

Respecto a la contingencia habló de cosas inexistentes como las seis mil 425 camas de terapia intensiva y de 40 mil millones de pesos que, según él, adicionales al sector salud.

Habló de generar más gasto de inversión del sector público, como si los programas sociales que impulsa sean realmente la panacea productiva del país. Lo peor es que dijo al que ya sabemos, no va a cambiar.

Del plan de rescate a la micro y pequeña empresa, nada; será en la semana, pero no abordó la carencia hasta de cubrebocas en hospitales; presumió la construcción o renovación de 70, pero carecen de personal, equipamiento y materiales.

La verdad, mejor ni teclear. Este dizque informe, fue lo mismo de siempre, un acto proselitista lleno de mentiras, buenos deseos, reclamos y metas que difícilmente se van a alcanzar si no se toman medidas serias en materia económica y de salud.

No se puede dejar la suerte de un país a la fortaleza de su pueblo y menos en manos de la improvisación, la esperanza o la ineptitud.

Tal vez quienes más resintieron fueron los funcionarios que se quedarán sin aguinaldo, aunque eso lo ordene la Ley Federal de Trabajo; con lo cual, López volverá, como es su costumbre a violentar las normas legales.

Total, números de sus programas clientelares y sus obras para los cuáles garantiza dinero, aunque con ello saquee las arcas nacionales. No encontramos un asomo de esperanza real en la contingencia sanitaria y económica.

¡Gracias señor presidente!