• López, de policía chino; metido en todo, menos en lo que importa al país

Miguel A. Rocha Valencia

En su faceta de policía, quien se dice presidente, pero no de todos los mexicanos, no sólo vigila a los medios, los organismos autónomos para descalificarlos e imponer incondicionales, a jueces, magistrados y ministros, empresarios, organizaciones civiles, sino que ahora pondrá ojo a instituciones financieras internacionales como el BID y desde luego meterá la nariz al Banco de México.

Claro, con eso justifica su bandera de lucha contra la corrupción, pero no mete mano en la creciente ola delincuencial que en paralelo a la pandemia del COVID-19, cobra cientos de vidas, hiere y enferma a miles y justifica a los capos de la delincuencia organizada, a grado tal de ordenar a cuatro secretarios de Estado, que se pongan a la orden de una pobre madrecita para que vea a su niño, el mayor traficante de drogas y asesino en la historia de México.

Parafraseando al dicho del “perro de las dos tortas”, López muerde para todos lados, pero se olvida de lo esencial, de las urgencias de un país al que prácticamente tiene abandonado, por seguir también, con su cruzada en favor de sus seguidores a quien motea como “los más pobres”.

A todos los demás, los ignora y cuando algunos de ellos buscan en el extranjero lo que aquí reclaman como su derecho, se enoja, monta en cólera y los acusa de corruptos. Así lo presume en el auxilio que las Mipymes recibirán de las grandes empresas con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo, por cerca de 12 mil millones de dólares.

Se califica de “florero” porque no le avisaron para que diera su visto bueno, pero no se dio por enterado cuando diversas organizaciones empresariales le pidieron auxilio, el cual negó.

En el fondo, poco interesa lo que diga López, va a decir lo de siempre, no tiene más que la corrupción como pretexto. NO hay más en un discurso que se escucha vacío, sin sustento, como muchas mentiras y que sólo revelan su mesianía. Bueno habrá que agregar la amenaza, siempre amaga a todo mundo cuando no está de acuerdo con él y a los de adentro, los ahoga con la marginación y silencio.

Lo importante es que ya se alzó un segmento de la población a decir que no necesita de él, que cuenta con opciones para sobrevivir, que no se va a someter porque existen caminos de autonomía, esa que sólo se pide dar en el sector privado porque en el público, incluyendo los poderes Judicial y Legislativo, el sometimiento de sus actores es vergonzante.

Jueces, diputados y senadores, fueron puestos de rodillas, cual viles lacayos del emperador de palacio nacional (con minúsculas). Es más, bajo chantaje o promesas de compartir el botín, esos mismos sujetos se pusieron de tapete.

Tendrá López el control del presupuesto para deshonra de legisladores, pero no podrá someter a periodistas, a los medios que se defienden con todo y sus apremios económicos, sorteando amenazas y chantajes.

Y tampoco, como ya se vio, someterá a los empresarios que garantizan empleo y que pasada la pesadilla de López y COVID-19, ayudarán a sacar al país de las ruinas que habrá de dejar el falso profeta de Macuspana.