• Captura de Lozoya, marcará otro fracaso de López contra corrupción

Miguel A. Rocha Valencia

Quien crea que la captura de Emilio Lozoya Austin destapará una cloaca y que, por lo que encuentren en ella caerán personajes de la anterior administración, incluyendo Enrique Peña Nieto, están muy equivocados; se van a desilusionar y, cuando eso suceda, continuará la caída de López Obrador.

Promesas y mentiras van cayendo una a una. Al mismo tiempo que se ejecutan las venganzas, la Cuarta saca las uñas y se hace más visible la incapacidad y autoritarismo del actual régimen.

De hecho, la administración de AMLO tiene como estrategia abusar del escándalo mediático para cubrir sus yerros e incapacidades, pero son tantos y tan evidentes, que ya no logra ocultarlos.

Para colmo, pocos de los escándalos alcanzan a concluir como inician y para quienes esperan justicia, sólo queda desengaño, pues lo que observan, son puras declaraciones, venganzas y litigios en los medios.

Pero cuando se trata de fallas reales, tratan de echarles tierra o cubrirlas con escándalos, como la fallida captura de Ovidio Guzmán, que tras varios meses ni siquiera se menciona si al menos intentarán detenerlo con fines de extradición; en cambio, tres de los colaboradores clave del heredero del Cártel de Sinaloa, salieron libres por la puerta grande, sin que nadie los persiguiera y sin “culpables” de la fuga.

Tampoco les es posible tapar los crecientes índices de delincuencia, de asesinatos, secuestros; la inexorable caída de la economía, crecimiento, inversión, ahorro y empleo, ni las crisis en el sector salud con la señalada escasez de medicamentos, que, en palabras del tlatoani, se superará hasta diciembre, es decir, en nueve meses, y ¿mientras?

Se persigue con la ley y sin ella, a los que “fueron” para culparlos de las torpezas de los actuales.

A Manuel Bartlett, lo excusan de manera soez de sus trapacerías y enriquecimientos, lo mismo que a Napoleón Gómez Urrutia o al ex líder petrolero, Carlos Romero Deschamps.

Se impone contra la ley, a los “amigos”, por más ignorantes que sean en cargos como las Comisiones de Derechos Humanos o Reguladora de Energía, el Insabi.

Se hace creer que la captura de tal o cual miembro de la ex mafia del poder, seguirán grandes golpes contra la corrupción. La secretaria de la Función Pública, politóloga Irma Eréndira Sandoval, cuya mayor gracia es ser esposa del jilguero morenista John Ackerman, se suma a las declaraciones tronantes de su patrón en vez de fundamentar legalmente sus determinaciones institucionales.

De tal suerte que, dudamos mucho que en los casos de los detenidos Emilio Lozoya o Rosario Robles, se vaya a aplicar un castigo ejemplar contra la corrupción, son temas que rindieron en los medios como escándalos, pero que huelen más a pan y circo y revanchas, que a intención de hacer justicia.