- Sin más gravámenes, la urgencia recaudatoria pegará a las limosnas
Miguel A. Rocha Valencia
Las dádivas ya no son gratuitas, los más pobres o que presumen de ello, pagan con su salud y en efectivo lo que presuntamente les regala la 4T y la devolución de la “ayuda” se hará humo con el aumento a los impuestos a refrescos, cerveza y todo o que se les ocurra.
Dicen en el discurso demagógico que el aumento a los IEPS (gravamen que se paga por la producción y venta o importación de gasolinas, alcoholes, cerveza y tabacos, entre otros bienes, principalmente) será para el beneficio de los mexicanos ya que con ello se disminuirá el consumo de productos que afectan el bienestar físico de los mexicanos.
Con ello se contribuirá, dicen, a la baja en los problemas de la epidemia de obesidad donde México es campeón mundial y con ello a los problemas derivados como la diabetes y cardiovasculares.
Lo que se recaude por concepto de esos aumentos será afirman, para el sector salud y específicamente atender los males antes mencionados, lo cual no deja de ser otra “buena intención” o que en la traducción cuatroteísta es más de su acostumbrada demagogia.
O bien, eso significa el reconocimiento de que no se están canalizando los suficientes recursos para atender ese que es el principal problema de salud en México precisamente porque el dinero se va a la compra del agradecimiento populachero a la 4T y a quien la representa, por eso los niveles de popularidad que se igualan a los de corrupción, según encuestas.
Nos mienten sobre bases ciertas, ya que si bnienreconocen que la mejor manera de salir del actual ciclo de estancamiento es mejorar la inversión, al mismo tiempo aplican sus políticas fraudulentas, especialmente en materia legal generando incluso mayor inseguridad, esa que el año pasado costó 4.5 billones de pesos a los mexicanos.
La muestra es que mientras en el zócalo se diserta un desgañitado grito tipo cegeachero la realidad nos dice que son 11 meses, es decir lo que va de este sexenio de una caída lenta pero permanente de la inversión pública como lo muestran los resultados a julio del Inegi.
La institución por cierto totalmente cooptada por la 4T apunta que la inversión productiva en México cayó 7.2 por ciento anual en julio, con lo que para entonces acumuló 11 meses en contracción, arrastrada principalmente por caída en el gasto en construcción y manufacturas.
El contrasta de crecimiento en las exportaciones se asocia a lo que México “vende” a Estados Unidos que no son sino de las sucursales con matriz en territorio allende la frontera norte como automóviles, tecnología y hasta chips.
Inegi dice que las expectativas hacia los próximos meses son adversas. La incertidumbre y bajas esperanzas de crecimiento económico han llevado a las empresas y al gobierno a reducir sus gastos en bienes de capital.
No obstante, a tasa mensual, la inversión avanzó 1.6 por ciento, luego de una caída de 1.3 por ciento en junio, y además fue su mejor desempeño en un año, según los registros del INEGI.
Empero, para Goldman Sachs Latinoampérica, las expectativas para los próximos meses son desalentadoras. ‘’De cara al futuro, se prevé que la demanda interna se mantenga débil y enfrente dificultades derivadas de la poca confianza empresarial, el lastre de la consolidación fiscal, la desaceleración del mercado laboral formal y el pico del ciclo crediticio’’.
En base a lo anterior y la poca disponibilidad de recursos presupuestales se estima que la inversión pública se mantendrá débil, dada la necesidad de consolidación fiscal, y que la inversión privada se vea afectada por la incertidumbre interna y externa, en particular la relacionada con la dirección de la política comercial en EU y la próxima revisión del T-MEC, donde reformas a leyes mexicanas van a incidir.
De acuerdo con el Indicador Mensual de la Formación Bruta de Capital Fijo (IMFBCF), al interior, todos sus componentes mostraron comportamientos a la baja en sus variaciones anuales, de 5.9 por ciento en maquinaria y equipo, sumando 7 meses a la baja mientras la construcción tuvo un descenso del 7.5 por ciento anual, hilando 12 meses de caída de manera consecutiva donde el segmento residencial fue el más golpeado con 17.6 por ciento.
Paralelamente el gasto de los hogares en México reportó una baja anual de 0.1 por ciento en julio, tras un avance de 1.1 por ciento en el mes previo, afectado por una caída en el consumo de bienes de origen nacional.
Igual a tasa anual el gasto de los hogares en bienes de origen nacional bajó y ligó tres meses con caídas. cautelosos, reduciendo el gasto ante el entorno de incertidumbre económica, la desaceleración en el país es notable ya que el consumo se contrajo 0.3 por ciento de acuerdo con el Indicador Mensual del Consumo Privado el cual reporta que a tasa anual, el gasto de los hogares en bienes de origen nacional, y ligó tres meses con caídas.
Esto es que inversión y consumo, sería herramientas de crecimiento según los criterios del presupuesto 2026, pero ninguno de los dos habrán de cumplirse, es decir otros buenos deseos para encubrir una realidad que aplasta la demagogia cuatrotera.
Y falta lo peor…