• Ganso rápido para ofender, pero lento, incapaz y mezquino para auxiliar

Miguel A. Rocha Valencia

Ya nada más falta que el ganso culpe de la desgracia de los guerrerenses a ¡los periodistas! Y que de la destrucción haga responsables a los medios por enviar a la zona de Acapulco y municipios afectados por Otis a sus “mejores” reporteros-cronistas, o que de su propia estupidez (algunos disfrazarían la palabra como estulticia) impute a sus adversarios. De otra manera sería infeliz.

Y tendrá razón el mesías tropical dado que un sujeto de su nivel intelectual, estado mental y escasa preparación académica no puede ser responsable de lo que pasa, menos aún un personaje que no ejerce la función de presidente de la República sino de jefe de un cártel, gavilla, pandilla u organización como es morena.

Si actuara como jefe del Ejecutivo, sí sería responsable primero, de no prever, luego de no actuar con celeridad, reclamar a la “mandataria” estatal su ausencia por andar de viaje –dicen que en Europa- y no tendría por qué acusar a todo el que se le atreviese de sus propios yerros como lo hace ferozmente contra los medios informativos los cuales muestran una realidad que no caza con la visión del profeta cuatrotero para quien 45 muertos “no son muchos”.

Tan duras están las críticas que por fin se ve a poner el traje de héroe y visitará tierras guerrerenses las cuales dice ya sobrevoló y donde a pocas horas de la tragedia montó un show donde puso en ridículo a las fuerzas armadas con un vehículo que se “atascó” en una tina de lodo y el cual acababa de abordar.

Va a la zona de desastre ahora que ya tiene seguro el aplauso de los acarreados por la gobernadora que se volvió invisible y que para cubrir su ausencia recurrió a fotos viejas para hacer creer que estaba donde debía tener presencia.  Seguramente ya la regañaron.

Habrá porras sino son con los acarreados de la recién aparecida y agradecida Evelyn Salgado, tienen al menos a mil siervos de la nación para llenar el hueco y si hiciese falta, en Icacos estará la reserva de la caja de aplausos.

Por eso no fue al día siguiente ni al otro, prefirió ir donde ya le tenían preparado el coro de alabanzas, los gritos de “gracias señor presidente”, al Estado de México con su “delfina”; los caídos en desgracia bien podían esperar y se armaba el tinglado para su “caluroso recibimiento”. Las porras al más acabado estilo neoliberal o priista.

Pero ahora quien dijo que no se movería a Acapulco por no le gusta el show, quien ordenó recoger toda la ayuda enviada por organizaciones sociales y los particulares para que los militares la metan en cajas donde dice que es apoyo del gobierno de la República, cambió de idea y viajará, cinco días después a “solidarizarse” con las víctimas y seguramente anunciar el reparto de dinero a los “más pobres”

Lo que si resulta vergonzoso es el triste papel de los uniformados de verde y blanco quienes en vez de ayudar a la población y evitar la rapiña, se ponen a asaltar a quienes llevan ayuda para decomisarla y canalizarla donde les ordenan, de parte del caudillo de Tepetitán.

En tanto llegan los reportes de otros 47 desaparecidos, de nuevos difuntos en la zona de los muelles y el club de yates, debajo de los escombros en zonas periféricas donde las alarmas se encendieron por reportes de barricadas contra vándalos que entran a las casas a atracar, tanto que algunos vecinos ya se arman para repeler agresiones a sus domicilios.

No se conoce aún el nivel de la tragedia, inician los cálculos de los daños que superarán los cientos de millones de pesos a los cuales deberán sumarse los no ingresos, las nóminas, las cancelaciones que durarán meses y desde luego la presencia de rateros de todas partes, incluyendo los oficiales quienes acostumbrados a la opacidad siempre sacan su tajada pues está probado que la 4T en una pandilla de rateros con impunidad.

Tan es así que el tlatoani se puso a criticar un magistrado que toda su vida ha trabajado y estudió, pero se le olvidó que su hijo también acudió al mismo espectáculo y no tiene empleo que justifique el gasto por su acceso al Gran Premio de México. Tampoco vio lo que llevaba puesto su junior a quien justifica porque su esposa paga hasta la casa de alquiler.

La paja el ojo ajeno y la viga en el propio diría el vulgo pues al ganso se le “olvidan” cosas como el latrocinio de Segalmex, el desfalco del Banco de Bienestar o que en México ya se superan los 170 mil asesinatos, la sobre muerte de 800 mil mexicanos por mala administración de la pandemia, el endeudamiento desmedido de 1.9 billones de pesos para comprar votos o que sus “grandes obras” son un resumidero de dinero además de no ser rentables ni se han terminado.