• López-Gatell no sabe leer gráficas o las interpreta con los números que le ordenan

Miguel A. Rocha Valencia

Quienes presenciamos la conferencia de prensa del miércoles 17 sobre el estado que guarda la pandemia de SARS-CoV-2 que provoca la enfermedad COVID-19, quedamos asombrados y desorientados. El subsecretario Hugo López-Gatell explicaba algo distinto a lo que se veía en las gráficas, buscando justificar el inexistente aplanamiento de la curva o lo certero de las predicciones.

Pero no, las barras de incidencia rebasaron siempre la curva en su punto descendente, mientras que él, el epidemiólogo, hablaba de estabilización. Paralelamente y por fin, salió un funcionario del IMSS para explicar que ellos tienen “guardados” centenares de casos por muertes sospechosas de COVID-19, que una vez confirmadas, las incorporarán a las estadísticas.

Ahora falta que también acuda un funcionario de la propia secretaría de Salud federal, del ISSSTE y otras instituciones a ofrecer su verdad en torno a los casos conocidos por esos organismos como sospechosos y que faltan de integrarse a las estadísticas. En el mismo sentido estaría el número de contagios.

El caso es que este miércoles se reportó un alza en los números de contagios y fallecimientos que oficialmente llegan a 159 mil 793 y 19 mil 80, respectivamente al sumárseles sólo ayer cuatro mil 930 nuevos contagios y 770 defunciones.

En la reserva de “contagios sospechosos” hay 59 mil 76 casos que si se confirmarán llegarán a la suma de 220 mil enfermos, más todos los asintomáticos que ni siquiera se enteran de ser portadores.

Es decir, con todo y gráficas donde se muestra una realidad, López-Gatell, para no desentonar con su patrón, nos las lee con “otros datos” que intentan decirnos que México ya va de salida, cuando en realidad, la pandemia lleva un crecimiento sostenido.

No entendemos para o por qué lo hacen, sobre todo si la divisa de la Cuarta es no mentir.

Mejor que no presenten las gráficas, donde todas las curvas se ven rebasadas en su bajada. Incluso hubo algunas como las de Tijuana y Mexicali, donde se decía que la epidemia cedía, pero en la correspondiente a camas disponibles, están más que saturadas, es un contra sentido.

Así las cosas, parece que López-Gatell ya perdió toda vergüenza profesional y en un afán de aferrarse al hueso o a un futuro promisorio dentro de la 4T, optó por olvidarse de los bártulos científicos y someterse a lo que diga el señor presidente.

N modo, la chuleta es la chuleta.